09/15/2026
Durante años, Amy Jandrisevits trabajó como trabajadora social médica, acompañando a niños que atravesaban situaciones de salud muy difíciles.
Mientras utilizaba muñecas como parte de la terapia de juego, comenzó a notar algo: muchos de aquellos niños tenían cicatrices, prótesis, diferencias físicas o dispositivos médicos… pero ninguna de las muñecas se parecía a ellos.
Entonces decidió cambiarlo.
Desde su casa en Wisconsin comenzó a crear muñecas personalizadas a través de “A Doll Like Me” (Una muñeca como yo). Cada una está hecha especialmente para parecerse al niño que la recibirá.
Ha creado muñecas con prótesis, diferencias en brazos o piernas, cicatrices, marcas de nacimiento, pérdida de cabello, traqueostomías y otras características.
Una de ellas fue para una pequeña llamada Morrigan, quien tenía una traqueostomía. Cuando vio su muñeca por primera vez y descubrió que también tenía una, simplemente dijo:
— “Como yo.”
Y eso explica perfectamente la misión de Amy.
No se trata solamente de hacer muñecas. Se trata de que un niño pueda mirarlas y pensar:
“Hay alguien como yo.”
Lo que comenzó en casa se convirtió en una organización sin fines de lucro que ya ha entregado muñecas a más de 1,000 niños, llegando a los 50 estados de Estados Unidos y a más de 35 países.
Gracias a las donaciones, las familias pueden recibirlas sin costo.
Porque quizás para nosotros sea solamente una muñeca…
pero para un niño que nunca se había visto representado en un juguete, puede significar algo muchísimo más grande:
“Te veo. Eres importante. Y no estás solo.”
Una hermosa prueba de que la inclusión también puede comenzar con algo tan sencillo como un juguete.
A veces, un pequeño gesto puede cambiar la manera en que alguien se ve a sí mismo. Cuando un niño encuentra un reflejo de su propia historia, no solo recibe una muñeca: recibe reconocimiento, confianza y la certeza de que también tiene un lugar en el mundo. Amy Ariza