10/27/2025
ALLÁ… EN EL OTRO BARRIO
“Allá en otro barrio, el obispo da mensajes breves y directos… ¡qué inspirador!”
“Allá en otro barrio, los himnos suenan como si los cantara el coro del Tabernáculo.”
“Allá en otro barrio, todos sonríen, se saludan con amor, se sienten como familia.”
“Allá en otro barrio, los jóvenes están llenos de fe: participan, sirven, testifican.”
“Allá en otro barrio, todo es más organizado, más espiritual, más cálido…”
Y sí, puede que en otros barrios las cosas marchen muy bien…
Pero, ¿sabes qué es lo que no hay allá?
¡A TI!
Sí… a ti.
Tú, que criticas, pero no te ofreces para ayudar.
Tú, que hablas de unidad, pero guardas resentimientos.
Tú, que sueñas con cambios, pero no te mueves ni para llegar a tiempo.
Tú, que deseas más reverencia, pero platicas durante la Santa Cena.
Tú, que aplaudes los programas de otros barrios, pero no apoyas los de tu barrio.
Tú, que te quejas de que no hay Espíritu, pero no oras ni ayunas por tu barrio.
Tú, que esperas sentir más fe, pero no abres las Escrituras ni en casa ni en la Iglesia.
Tú, que anhelas una Iglesia viva… pero vives como espectador desde la última banca.
💡 El otro barrio no necesita tus elogios.
Tu barrio necesita tu participación.
Dios no te ha puesto en otro lugar por casualidad.
Te ha puesto aquí.
Con tu historia, tus talentos, tus pruebas y tus dones.
Aquí… para ser luz. Apoyo. Edificación. Paz. Amor. Discípulo.
🔔 No esperes a que todo cambie para entonces dar lo mejor de ti.
Empieza tú. Hoy. Aquí.
Testifica.
Sonríe.
Ofrenda.
Llega a tiempo.
Escucha con el corazón.
Ora con tu familia.
Apoya a tu presidencia.
Sirve aunque no tengas un llamamiento.
Construye con otros lo que tú también necesitas:
Un barrio más fuerte, más cálido, más centrado en Cristo.
Y recuerda:
El barrio no es el obispo.
No es el salón sacramental.
No es el maestro ni el edificio.
El barrio… también eres tú.
“Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual, y sacerdocio santo”
(1 Pedro 2:5)