14/09/2026
Microbiota bucal: la conexión entre tus encías y tu corazón.
Tu boca alberga cientos de especies de microorganismos. La mayoría convive normalmente con nosotros, pero cuando ese equilibrio se altera y se acumula placa alrededor de los dientes, puede aparecer inflamación de las encías y, con el tiempo, enfermedad periodontal.
El problema no se queda necesariamente en la boca. Cuando las encías están inflamadas y pierden su barrera protectora, bacterias y sustancias procedentes de ellas pueden entrar de forma intermitente al torrente sanguíneo. Al mismo tiempo, la inflamación de las encías puede contribuir a una respuesta inflamatoria en todo el organismo. Estos son algunos de los mecanismos que podrían explicar la relación observada entre enfermedad periodontal y enfermedades cardiovasculares.
Los estudios han encontrado asociaciones entre enfermedad periodontal y problemas como enfermedad coronaria, accidente cerebrovascular, fibrilación auricular e insuficiencia cardíaca. Pero aquí es importante ser rigurosos: tener enfermedad de las encías no significa que vaya a causar una enfermedad cardíaca. La declaración científica más reciente de la American Heart Association reconoce la asociación, pero señala que todavía no se ha demostrado una relación directa de causa y efecto.
Además, ambas enfermedades comparten factores que pueden influir en las dos, como tabaquismo, diabetes, obesidad y edad. Por eso, no sería correcto atribuir todo el riesgo cardiovascular a la microbiota de la boca.
Lo que sí puedes hacer es bastante concreto: cepíllate dos veces al día con pasta fluorada, limpia diariamente entre los dientes y realiza controles odontológicos periódicos. Si tus encías sangran con frecuencia, están hinchadas, duelen, se retraen o notas mal aliento persistente, conviene revisarlas. La enfermedad periodontal puede avanzar durante bastante tiempo antes de causar molestias importantes.
Cuidar la boca no sustituye controlar la presión arterial, el colesterol, la diabetes, el tabaquismo u otros factores cardiovasculares. Pero mantener unas encías sanas sí forma parte de una buena prevención general.
La conexión entre boca y corazón es real como asociación científica; lo que todavía se investiga es cuánto de ese vínculo es causa y cuánto comparten factores de riesgo.