16/05/2025
Luego de la extracción dental se van a presentar cambios dimensionales cuya magnitud dependerá de factores sistémicos que alteren el proceso de cicatrización, del fenotipo periodontal y del estado de fumador del paciente (Ávila-Ortiz 2014) además de la extensión del trauma quirúrgico. Estos cambios han sido observados y descritos en múltiples estudios realizándose también rev. sist. como el de Tan (2012) y metaanálisis de Couso Queiruga (2021) llegando a ser un fenómeno ya aceptado por toda la comunidad científica, para el cual procedimientos de preservación de reborde alveolar se han descrito para disminuir o atenuar estos cambios dimensionales los cuales tienen el objetivo de minimizar la reabsorción externa del reborde y maximizar la formación ósea dentro del alveolo. A la evaluación tomográfica de este caso observamos que el grosor de la pared ósea vestibular presentaba una dimensión menor a 1 mm por lo que decidimos realizar un procedimiento de preservación de alveolo con aumento de cresta, procedimientos descritos por Hammerle (2012). Realizamos una extracción lo menos traumática posible con ayuda de periótomos tratando de preservar la integridad de los tejidos remanentes y adaptamos la membrana de colágeno al aspecto palatino fijándolo con un punto colchonero horizontal y colocamos nuestro material de relleno, en este caso un aloinjerto, el cual presenta características de osteoconducción y osteoinducción cuya tasa de reabsorción coincide con la etapa de formación ósea que se da en el proceso de cicatrización de un alveolo post extracción colocando además este injerto óseo por al aspecto vestibular de la tabla ósea logrando un ligero sobrecontorneado pensando en el grado de reabsorción que este injerto tendrá a los 6 meses que es de aproximadamente 1.2 mm como menciona Elnayef en su metaanalisis (2018) adaptando posteriormente la membrana reabsorbible y suturándolo al colgajo vestibular. Finalizamos sellando la entrada del alveolo con un injerto gingival libre “técnica socket seal” que fue propuesto por Landsberg y Bichacho (1994) para ayudar al mantenimiento del injerto óseo dentro del alveolo y proteger la membrana de una pronta degradación.