30/09/2026
🔴 La ENFERMEDAD PERIODONTAL es una infección de origen bacteriano que afecta directamente a los tejidos que rodean, sostienen y fijan los dientes a los huesos de la boca. Este problema comienza cuando los restos de comida y las bacterias se acumulan en la línea de las encías formando una capa pegajosa. Si esta capa no se retira a diario mediante un cepillado adecuado, se endurece y genera una inflamación continua que destruye paulatinamente el tejido blando y el hueso subyacente, poniendo en riesgo la estabilidad de la dentadura.
🔹 Tipos:
Esta afección se presenta principalmente en dos etapas evolutivas según su nivel de avance. La primera etapa es la gingivitis, una inflamación leve y reversible que afecta únicamente a la superficie de las encías provocando enrojecimiento y sangrado fácil. Si esta primera fase no se atiende, progresa hacia la periodontitis, la forma más severa e irreversible donde la infección destruye el hueso de soporte, crea bolsas de bacterias profundas y provoca la movilidad o pérdida total de los dientes.
🔹 Por qué ocurre:
La razón principal para el desarrollo de esta infección es la falta de un cepillado constante y el uso inadecuado de hilo dental, lo que permite la acumulación permanente de bacterias. Existen factores adicionales que aumentan la frecuencia o severidad del problema, presentándose desde los más habituales hasta los menos comunes, entre los cuales destacan el consumo de tabaco, cambios hormonales como el embarazo, padecer alteraciones metabólicas como la diabetes, contar con antecedentes familiares o presentar deficiencias en las defensas del organismo.
🔹 Síntomas:
Las manifestaciones de este padecimiento ocurren de manera gradual, progresando desde las alteraciones más frecuentes en etapas iniciales hasta las molestias más graves en fases avanzadas. Las señales principales incluyen encías rojas, inflamadas o muy sensibles, sangrado al cepillarse o usar hilo dental, mal aliento constante o sabor desagradable en la boca, retraimiento de las encías que hace ver los dientes más largos, dolor suave al masticar, formación de pus entre las piezas dentales, movilidad dental progresiva y cambios en la forma en que encajan los dientes al cerrar la boca.
🔹 Autoexamen:
Una persona puede evaluar el estado de su boca frente a un espejo observando con atención el color y aspecto de sus encías. Si al presionar suavemente las encías nota un tono rojo oscuro en lugar de rosado, presencia de sangrado inmediato, o si percibe que las encías se han apartado de la base de los dientes dejando al descubierto la raíz o generando espacios holgados, existen indicios claros de inflamación que requieren valoración profesional.
🔹 Cómo funciona el diagnóstico:
El profesional de la salud evalúa la boca utilizando un instrumento pequeño llamado sonda periodontal, el cual permite medir la profundidad del espacio entre la encía y cada diente para detectar si existen bolsas infectadas. Para complementar el análisis y determinar si la infección ha destruido el soporte profundo, se toman radiografías dentales que muestran el nivel real del hueso de la mandíbula.
🔹 Especialista:
El profesional médico especializado en evaluar, prevenir y tratar esta condición es el periodoncista, respaldado por la atención inicial y de mantenimiento del odontólogo general.
🔹 Tratamiento:
El abordaje principal consiste en limpiezas profesionales profundas conocidas como raspado y alisado radicular para eliminar el sarro acumulado debajo de la encía. Para controlar la proliferación bacteriana y la infección se utilizan enjuagues antisépticos con CLORHEXIDINA y, en casos de infección activa o avanzada, se administran antibióticos genéricos por vía oral como AMOXICILINA, METRONIDAZOL, DOXICICLINA o AZITROMICINA. Para aliviar las molestias dolorosas tras los procedimientos se emplean analgésicos genéricos como IBUPROFENO o PARACETAMOL. En etapas muy severas se requiere cirugía periodontal para limpiar las zonas profundas o regenerar tejido óseo.
🔹 Complicaciones:
Si la enfermedad no se trata a tiempo se generan consecuencias adversas ordenadas desde las más habituales hasta las menos frecuentes. La complicación más común es el retraimiento severo de las encías y la pérdida progresiva de hueso, seguido por el aflojamiento y caída definitiva de los dientes. En casos muy avanzados o raros, las bacterias de la boca pueden pasar al torrente sanguíneo e incrementar el riesgo de complicaciones cardiovasculares o dificultar el control de los niveles de azúcar en personas con diabetes.