22/05/2026
Crónicas de un odontopediatra: cuando la muela era del niño… pero el tratamiento completo era con mamá 😅🦷👩👦
Hace algún tiempo me tocó atender a un pacientito de aproximadamente 9 años 👦🏻. Ya no era tan pequeñito, pero llegó con toda la actitud de:
“Doctor, yo vine, pero mi cooperación se quedó en la casa” 😅🚪
Desde la primera cita nos dimos cuenta de que el problema no era solamente dental 🦷. Había bastante trabajo por hacer, limpieza incluida, pero el niño no permitió revisarlo al 100%. Así que hicimos lo correcto: respetar su espacio, no presionarlo, avanzar hasta donde él nos permitió y observar muy bien la situación 👀✨
El detalle era claro: el problema era 100% conductual 😬
Y aquí entra un personaje muy importante en esta historia: mamá 👩🏻🦱.
Una mamá muy sobreprotectora, muy nerviosa, muy ansiosa… de esas que dicen:
“Yo estoy tranquila, doctor” 😇
pero el párpado les tiembla como notificación de WhatsApp en grupo escolar 😂📱🔔
Y claro, los niños sienten todo 🧠💛
Si mamá se pone nerviosa, el niño se pone alerta 🚨
Si mamá se angustia, el niño se angustia 😟
Y si mamá lo mira como si el sillón dental fuera una escena de película de terror… pues el niño dice:
“Con razón yo no quería sentarme aquí” 😅🪑🦷
En la siguiente cita intentamos realizar la primera parte de una pulpectomía 🦷🛠️. Nuevamente, el niño no cooperó. Aun así, con muchísimo tiempo, manejo, pausas, explicación, paciencia y casi casi hablándole como guía turístico:
“De este lado tenemos el espejito, aquí no pasa nada, seguimos avanzando por la ruta segura…” 😂🪥
logramos avanzar.
Al terminar, hablé con la mamá y le expliqué con toda claridad 🗣️:
“Por la edad, peso, talla y nivel de cooperación de su hijo, ya no es conveniente seguir forzando los tratamientos. No porque no queramos atenderlo, sino porque él puede sufrir emocionalmente y el procedimiento se vuelve más complicado y menos seguro.” ⚠️💛
Por eso le sugerí valorar la opción de anestesia general, trabajando de la mano con un anestesiólogo pediatra 👨⚕️💉, con toda la información, indicaciones, cuidados y presupuesto bien explicado 📋✅
La señora puso cara de:
“Doctor, yo venía por una muelita, no por una junta de consejo médico” 😅🦷👩🏻⚖️
Me dijo que lo iba a pensar 🤔
En la siguiente cita le pregunté qué había decidido y me comentó que no quería someter a su hijo a anestesia general, que prefería que lo siguiéramos intentando de manera tradicional 😬
Y yo, otra vez, con calma, le expliqué 🧘🏻♂️:
“Yo puedo hacer manejo conductual, puedo darle tiempo, puedo explicarle, puedo ser paciente y cuidadoso… pero con la edad, fuerza y resistencia de su hijo, ya no es adecuado trabajar a base de contención. Él puede vivirlo como una experiencia muy difícil.” 💔
Pero aun así decidió continuar.
Entonces uno, con su bata, su instrumental y su fe del tamaño de una radiografía panorámica, dice:
“Bueno… vamos a intentarlo.” 😅🥼🦷🙏
Procedimos con mucho cuidado, dándole sus tiempos, tratando de que no viera los instrumentos y siendo lo más rápido y preciso posible ⏱️✨. Pero al momento de anestesiar, el niño movió la cabeza, lloró, se resistió y terminó picándose un poquito el labio con la aguja 😢💉
Nada grave, pero sí fue un momento difícil 😮💨
El niño siguió llorando, pero logramos contener la situación y terminar la pulpectomía. Y aquí viene lo curioso: en cuanto terminamos, dejó de llorar en automático y se puso a jugar como si nada 🎮😅
Yo por dentro:
“Ah bueno, entonces el que necesita terapia soy yo” 😂🛋️
Después hablé con la mamá. No fueron dos minutitos. No fue un comentario al aire. Duramos como 20 minutos hablando ⏰🗣️. Le expliqué nuevamente que su hijo no podía ser tratado de manera ordinaria, no porque fuera “malo”, ni porque el doctor no supiera manejar niños, sino porque su conducta no permitía trabajar con la seguridad y tranquilidad que él necesitaba 🦷💛
También le aclaré algo muy importante:
“El problema no era dolor. Se estaba trabajando con anestesia local 💉. El problema era miedo, ansiedad, resistencia y falta de cooperación 😰. Por eso una alternativa como la anestesia general podía ayudar a que él no viviera el tratamiento como una experiencia tan angustiante.” 🧠💛
La mamá escuchó… pero con esa carita de:
“Sí lo oigo, doctor, pero mi mente ya está redactando otra versión” 😅📝
Se retiró, incluso dejó agendada una próxima cita 📅, pero todavía quedaba pendiente el 50% del pago del tratamiento 💸
Y al día siguiente, muy temprano, me topo con la sorpresa:
me estaban quemando en redes sociales y calificando mal en Maps 🔥📱⭐😅
Según la publicación, yo “solo quería anestesiar a todos los pacientes”, que “no sabía manejar niños” y varias cosas más que, sinceramente, dolieron 😞
Y yo leyendo eso como:
“Señora… también pudo poner que se le explicó varias veces, que se le dieron opciones, que se le dieron facilidades de pago, que usted fue testigo de la conducta de su hijo y que todavía quedó pendiente una parte del tratamiento… pero bueno, esa parte no venía en la edición final de la novela” 🤡🎬🦷
No les voy a mentir: me dio muchísimo coraje e impotencia 😤💔
Porque uno como profesional estudia, se prepara, se actualiza, explica, advierte, acompaña, da opciones y trata de hacer lo más seguro para el paciente 📚🥼✅. Pero a veces, cuando el papá no escucha lo que quiere escuchar, el doctor termina convertido en el villano de una historia contada a medias 🎭
Y eso es algo muy delicado ⚠️
Porque hoy en día cualquiera puede escribir una mala reseña, hacer una publicación en redes o comentar en un grupo cerrado, y mucha gente lo toma como verdad absoluta sin conocer el contexto completo 📱🔥
Y ojo 👀, claro que los pacientes tienen derecho a opinar, a expresar una mala experiencia y a buscar segundas opiniones. Pero también es cierto que no todas las historias que se cuentan en redes están completas, ni siempre incluyen lo que el profesional explicó, recomendó o advirtió 🗣️📋
A veces no cuentan que hubo indicaciones claras.
No cuentan que se ofrecieron alternativas.
No cuentan que se dieron facilidades.
No cuentan que el papá decidió continuar a pesar de las advertencias.
No cuentan que el niño no cooperaba.
No cuentan que el tratamiento no se podía realizar de forma ideal.
Y, curiosamente, tampoco cuentan cuando se van debiendo 😅💸
¿Y qué hice yo?
Nada.
Me tragué mi coraje con sabor a flúor, respiré profundo y aprendí 😮💨🪥
Aprendí que antes de atender a los niños, muchas veces primero hay que atender a los papás 👨👩👧👦💛
Aprendí que debo hacer valer mi experiencia, mi criterio y mi forma segura de trabajar 🥼🦷✅
Aprendí que cuando yo detecto que un paciente necesita otra alternativa de atención, debo sostenerlo con firmeza, aunque al papá no le guste escucharlo 🧠💬
Y también aprendí que si una familia no está de acuerdo con mi manera de trabajar, está bien. Pueden buscar otra opinión. Pero también es válido que yo diga:
“Con estas condiciones, yo no soy la mejor opción para atenderlo de esta manera.” 🛑🦷
Porque cuidar a un niño no siempre significa hacer lo que el papá quiere.
A veces cuidar a un niño significa decir:
“Así no es seguro, así no es sano y así no lo voy a hacer.” 💛⚠️
La odontopediatría no es magia 🪄
No es “a ver cómo le hace, doctor” 😅
No es “deténgalo tantito y ya” 🙃
No es “mi hijo no coopera, pero usted resuélvalo sin que llore, sin que se mueva, sin anestesia general, sin límites y de preferencia rapidito” 😅🦷
La odontopediatría también requiere confianza, comunicación, corresponsabilidad y, sobre todo, entender que cada niño necesita una forma distinta de atención 🤝💛🧠
Con cariño, paciencia y un poquito de trauma post-reseña en Maps 😅🦷📍✨, les pregunto:
Papás, ustedes ¿qué piensan? 🤔👨👩👧👦
¿Hasta dónde se debe intentar un tratamiento tradicional y cuándo es mejor aceptar otra alternativa por el bienestar emocional y físico del niño? 💬🦷💛