15/09/2026
HOY CERRAMOS UNA PUERTA, PERO NO UNA HISTORIA.
Hoy fue un día difícil.
Después de 15 años, cerramos las puertas de nuestro consultorio dental.
Quince años pueden decirse fácilmente, pero detrás de ellos hay miles de historias: pacientes que llegaron con confianza, familias que nos acompañaron durante años, niños que crecieron con nosotros, personas que regresaron una y otra vez y, sobre todo, muchísimas muestras de cariño y confianza que nunca voy a olvidar.
Este consultorio comenzó de la mano de mi padre. Él fue quien lo administró y quien le dio vida a este lugar. Para mí, por eso, nunca fue solamente un consultorio.
Cuando mi padre falleció en 2022, continuar con este proyecto fue una manera de mantener vivo algo que él había construido con esfuerzo y dedicación. Seguí adelante, con ayuda, dedicación de un excelente Doctor y amigo Enrique Zamora Hernández , atendiendo este lugar, procurando hacerlo con el mismo compromiso y respeto que él siempre tuvo hacia sus pacientes.
Hoy, al cerrar por última vez esa puerta, inevitablemente vienen muchos recuerdos.
Recuerdo a mi padre.
Recuerdo sus años aquí.
Recuerdo tantas personas que pasaron por este lugar.
Y recuerdo también todo lo que este consultorio significó para nuestra familia.
Por eso hoy no quiero despedirme simplemente diciendo “gracias por su preferencia”.
Quiero decirles GRACIAS DE CORAZÓN.
Gracias a cada paciente que alguna vez confió en nosotros.
Gracias a quienes estuvieron desde el principio y a quienes llegaron después.
Gracias a quienes nos recomendaron con sus familiares y amigos. Gracias a quienes regresaron durante años y nos permitieron atender no solamente su salud dental, sino también ser parte, aunque fuera por un pequeño momento, de sus vidas.
Gracias por su lealtad.
Gracias por su confianza.
Gracias por haber hecho posible que este lugar permaneciera abierto durante 15 años.
Hoy termina una etapa muy importante de mi vida.
Y aunque cerrar estas puertas produce tristeza, también me voy con algo que vale muchísimo: la satisfacción de haber continuado el camino que inició mi padre y de haberlo hecho hasta el final con todo mi esfuerzo.
Me llevo recuerdos que no caben en una fotografía y personas que siempre ocuparán un lugar especial en mi memoria.
El consultorio cierra sus puertas, pero todo lo vivido aquí se queda conmigo.
Y a mi padre, allá donde esté, solamente puedo decirle:
Gracias por haber comenzado este camino.
Gracias por haberme dejado continuar tu trabajo y gracias por haberme enseñado, con tu ejemplo, el valor de trabajar honestamente y de ganarse la confianza de las personas.
Hoy cierro esta puerta con nostalgia, pero también con orgullo y, sobre todo, con un profundo agradecimiento.
Gracias a todos.
Gracias por estos 15 años.
Gracias por haber sido parte de nuestra historia.
Hasta siempre.