13/08/2026
Nunca había hablado de la nostalgia que me dejó despedirme de mi primer consultorio. 🤍
Fue mi primer rinconcito, el lugar donde comenzó una parte muy importante de mi historia. Ahí pasé 4 años de mi vida y, aunque sabía que algún día tendría que decirle adiós, cuando llegó ese momento no fue nada fácil.
Hasta hoy, cada vez que paso por ese lugar siento mucha nostalgia.
Porque no eran solamente cuatro paredes.
Ahí había sueños, esfuerzo, sacrificios, incertidumbre, desvelos y muchísimas ganas de salir adelante.
Ahí también estuvieron mis niñas.
Las tres fueron parte de esa historia, cada una desde su propia etapa. Mi hija grande, que me acompañó a vivir tantos momentos mientras yo comenzaba a construir este sueño, y mis pequeñas, que todavía eran unas bebés, en pañales, y que estuvieron conmigo mientras acomodaba, organizaba y poco a poco convertía aquel espacio en mi consultorio.
Ellas estuvieron presentes en cada etapa, incluso cuando todavía no entendían todo lo que significaba para mí.
Y quizá por eso ese lugar guarda tanto de mí.
Hay lugares que uno deja físicamente, pero que nunca abandona del todo. Se quedan en la memoria, en las fotografías, en los recuerdos… y en esa sensación que aparece cada vez que vuelves a pasar por ahí.
Hoy veo estas fotografías y entiendo que no estaba dejando solamente un consultorio.
Estaba despidiéndome de una versión de mí.
De la mujer que empezó con miedo, pero también con muchísimas ganas. De la que estaba aprendiendo, construyendo, equivocándose y volviendo a intentar.
Y qué bonito es mirar atrás y reconocer todo lo que ha cambiado desde entonces.
Mi primer consultorio siempre tendrá un lugar especial en mi corazón, porque ahí no solamente trabajé…
ahí empecé a construir el sueño que hoy sigo llamando mío. 🦷🤍
Y aunque algunos lugares se queden atrás, todo lo que vivimos en ellos nos acompaña para siempre.