06/04/2019
CONSEJO para que los pequeñitos del hogar dejen de usar chupón!!
Hola amigos:
- Margarita no deja el chupón, doctor. La dentista ya me amenazó con que si no lo deja le van a salir los dientes todos chuecos…
Resulta que Margarita ya tiene casi tres años, la llevaron con su dentista y ella observó que a la pequeña ya le está brotando la llamada “muela de los dos años” que es el segundo molar. Y la dentista, que es una odontóloga pediatra calificada, tiene toda la razón. Como Margarita no suelta el bendito chupón en todo el día, pues va a tener problemas con sus dientes.
- Hemos intentado todo-, me dice la mamá de Margarita. - Premios, chantajes y explicaciones. Se lo hemos tratado de quitar poco a poco, en ratitos; se lo cambiamos por juguetes; se lo hemos escondido y nada funciona…
Margarita mientras tanto me miraba con los ojos bien abiertos y sin parpadear, al tiempo que succionaba fuertemente su chupón, como presintiendo que otra vez se lo querían quitar. Además abrazaba fuertemente a un conejo de peluche con un moño rosa.
- Nos aconsejaron que se lo quitáramos de golpe. Se lo escondimos toda la noche, doctor-. Me explico la señora.
- ¿Y cómo les fue?- Indagué.
- Pues lo anduvo buscando por toda la casa, no se dormía. Le dijimos que se lo había llevado “el Ratón de los Chupones” y que le había dejado un conejo de peluche. Agarró su conejo, pero siguió busque y busque el chupón. Al final medio se durmió entre sollozos y suspiros y abrazando su conejo. Yo ya no tengo corazón para otra noche así, doctor-, me explicó la señora, que a juzgar por las ojeras, era obvio que tampoco había dormido mucho.
Ciertamente, algunos niños como Margarita (nombre ficticio pero niña de carne y hueso), no dejan su chupón fácilmente.
Hace algunos años, lustros ya, la abuela sabia de una niña como Margarita, me compartió un truco que ha dado buenos resultados en los niños con los que lo hemos probado. Pero antes deben de saber que no viene en los tratados de pediatría, ni lo encontrarán en los registros de las Academias Pediátricas y probablemente los psicólogos se vayan a enojar. Además no tiene garantía. Pero sepan también que a la Margarita del relato le funcionó, evitó lágrimas y desvelos y evitó también los gastos estratosféricos de una ortodoncia futura.
El truco son hilos en el chupón. Dile a tu Margarita, que después de cierta edad, a los chupones de los niños les salen “bichos” (ver la foto). Resulta muy desagradable tener hilos en la boca, y después de un tiempo el niño lo dejará solito o te pedirá otro chupón. Dáselo, pero encárgate de que poco después también se llene de “bichitos”.
Un chupón lleno de hilos no será agradable. Ya me platicarán si les funciona.
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