11/09/2025
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Descubriendo un “talón de Aquiles dental” en el pasado: una caries y el uso de la boca como “tercera mano” en un neandertal del Sidrón
En la cueva de El Sidrón (Asturias, de donde es Tío F), hace unos 49 000 años vivió un grupo de al menos 13 neandertales, cuyo estudio está revelando aspectos fascinantes de nuestra evolución. Entre esos restos, destaca un molar —del llamado “adulto 6”— que presenta una caries incipiente en forma de canal, un hallazgo revelador sobre dieta, comportamiento y salud prehistórica.
¿Qué dice la ciencia?
Se observó una lesión pequeña, de unos 2,6 mm de largo por 0,78 mm de ancho, ubicada en la superficie oclusal del protocono del segundo molar superior izquierdo. Confirmada con micro-TC y análisis químicos (microscopio electrónico de barrido ambiental, Scanning Electron Microscope) que evidenciaron desmineralización característica de caries.
La “tercera mano”… con dientes como herramienta
El equipo concluye que el uso intensivo de la boca como una herramienta —como una “tercera mano”— pudo generar microfisuras por frotamiento o esfuerzo (p. ej., para raspar pieles o manipular objetos), abriendo el esmalte al ataque bacteriano.
Además, el sarro fósil (cálculo dental) del mismo individuo contenía ADN antiguo de Streptococcus mutans, la bacteria estelar en la formación de caries, junto con restos de alimentos cocidos y ricos en almidón—como piñones o setas—que al alterarse facilitaron la desmineralización dental.
Técnicas que rescatan lo invisible
El uso de micro-TAC (micro-tomografía axial computarizada) permitió reconstruir en 3D el interior del diente sin dañar el fósil—clave para medir y visualizar la caries de forma precisa.
El SEM ambiental ebenfalls permitió analizar la estructura del daño en detalle, detectando la descalcificación y el patrón característico del esmalte erosionado.
¿Qué implica este hallazgo?
Es la séptima caries conocida en neandertales, una rareza dado que estas poblaciones tenían una incidencia muy baja de caries en comparación con humanos modernos preagrícolas.
Sugiere una presencia notable de hábitos culturales y dentales complejos: desde dietas estacionales o especializadas (más almidón procesado) hasta usar la boca como herramienta cotidiana.
Confirma que las raíces del sufrimiento dental y las enfermedades orales —tan comunes hoy— ya estaban presentes hace decenas de miles de años, incluso en nuestros primos cercanos.
Eloy Vallina