22/07/2026
✨ Hoy quiero platicarles algo que me dejó el corazón muy lleno. 🥹💜
Hace unos días tuve uno de esos momentos que me recuerdan por qué amo tanto la odontopediatría.
Hace varios años conocí a una peque que llegó a mi consultorio siendo muy chiquita. Recuerdo perfecto que las primeras citas eran difíciles. Lloraba, se desesperaba, le costaba mucho trabajo cooperar... como les pasa a muchísimos niños.
Y recuerdo decirle a su mamá algo que, con los años, he repetido muchas veces a otras familias:
"No es que se porte mal, sólo está siendo una niña, está aprendiendo a conocer el mundo, a expresar lo que siente y a controlar sus emociones. Muchas cosas todavía pueden resultarle difíciles, y eso es completamente normal, pero le prometo algo: esta etapa va a pasar, démosle tiempo, acompañémosla con paciencia y cariño, el crecimiento hará lo suyo... y un día la verá entrar al consultorio con una tranquilidad que hoy parece imposible."💜
Terminamos su tratamiento y después de un tiempo sin verla, regresó hace poco, primero para su limpieza, y después, en la cita pasada volvió porque necesitaba una extracción (no por caries, sino por otra situación).
Aunque una extracción suele ser un procedimiento sencillo, para muchos pequeños puede representar un gran reto.
Y mientras la veía sentada en el sillón, no podía evitar acordarme de aquella niña que conocí hace algunos años.
¿Y saben qué pasó? 🥹
Fue hermoso verla tan tranquila, cooperadora, valiente, segura...
Y, aunque para muchos pudo haber sido una extracción más, para mí fue uno de esos momentos que realmente emocionan.
Porque confirmó, una vez más, algo en lo que creo profundamente:
Los niños crecen... y también crecen su confianza.💜
Con mucha frecuencia escucho:
"Doctora, es que se va a traumar..."
Y entiendo perfectamente ese miedo. Si fuera mamá, probablemente también lo tendría. ❤️
Pero la realidad es que nuestro objetivo nunca es que un niño "aguante" un tratamiento. Nuestro trabajo es comprender la etapa en la que se encuentra, respetar sus tiempos y acompañarlo con paciencia para que cada visita sea una experiencia positiva.
Buscamos mantenerlos fuera de estrés, pero cuando este se hace presente procuramos que sea dentro de un estrés positivo, ese que les permite sentirse acompañados, comprendidos y capaces de superar pequeños retos, evitando llegar a un estrés negativo que pueda generar una mala experiencia.
No todos los niños maduran al mismo ritmo, no todos expresan sus emociones de la misma manera, y eso está bien. 🤍
Por eso siempre les insisto en que, cuando terminamos los tratamientos más complejos, no desaparezcan. 😊
Las citas de prevención son mucho más que revisar dientes. Son oportunidades para que los niños regresen sin dolor, sin prisas y sin miedo. Para que jueguen, platiquen, se sientan seguros y poco a poco descubran que venir al dentista también puede ser una experiencia tranquila.
Ahí ocurre algo muy bonito: la desensibilización.
Poco a poco, sin que muchas veces nos demos cuenta, el consultorio deja de ser un lugar desconocido y comienza a convertirse en un espacio seguro.
Y creo que esa es una de las partes más bonitas de mi profesión.
No sólo ver dientes sanos... Sino ver niños que un día llegaban llorando y que, años después, entran sonriendo al consultorio. 🥹
Esos momentos no se olvidan... Me recuerdan que, cuando respetamos el desarrollo de cada niño, entendemos sus emociones y los atendemos con paciencia, empatía y mucho amor... ellos siempre terminan sorprendiéndonos. 🫶🏻💜
A veces los papás sienten que el tiempo juega en su contra... pero muchas veces, cuando hablamos del desarrollo de un niño, el tiempo es nuestro mejor aliado.💜