12/02/2021
El irrigador dental es una inversión en salud y bienestar. No obstante, aunque se demuestren sus ventajas y beneficios, el irrigador no es sustituto del cepillado diario. Es un complemento perfecto para mejorar la salud e higiene bucal. Se recomienda consultar al dentista cada 6 meses. El éxito de su uso es la constancia al igual que el cepillado dental realizado después de cada comida como mínimo 3 veces al día.
1. Es de fácil uso y aplicación: Usarlo no tiene mayores complicaciones. Coloca la boquilla y la introduces en la boca. Actívalo y apunta la corriente de agua hacia las encías, los bordes y entre los dientes. La inclinación recomendada es un ángulo de 90°, teniendo como referencia las encías. Recorre con el irrigador toda la boca con lentitud y atención, para que el irrigador haga su función. Se recomienda comenzar a limpiar por un costado de los dientes superiores y las encías, para luego continuar hasta el final del costado opuesto. Se utiliza con agua potable, y para su máxima eficacia se recomienda agregar enjuague bucal sin alcohol y de preferencia que contenga Cloruro de Cetilpiridinio y fluoruro de sodio.
2. Atiende zonas de difícil acceso en la parte inferior de la boca: conviene repetir el proceso con los dientes inferiores. Enfocándote específicamente en la zona central de los dientes para maximizar el efecto de limpieza y expulsar los restos en aquellos lugares de difícil acceso. Una vez atendida bien todas las zonas interdentales, los lugares difíciles de alcanzar y, asimismo, las encías, puedes parar. Intenta dejar el depósito dental totalmente vacío. Sucesivamente, hay que limpiar bien el aparato, para que siga siendo igual de efectivo.
3. Lo acompaña una gran variedad de modelos: existen multitud de modelos, atendiendo a las necesidades del interesado. Portátiles o de sobremesa, con micro burbujas, con control de presión de agua, con varias boquillas. Incorporan depósitos de agua de diferentes tamaños, con temporizador y diferentes niveles de presión. Puede ir desde las más baja/suave hasta la más fuerte, recomendada para la limpieza de trabajos de ortodoncia. Recomiendo de preferencia eléctrico.
4. Modos de operación diferentes: dependiendo del modelo del irrigador dental existen las opciones para el cambio del chorro, puede ser mono chorro, el cual produce una conducción de líquido directo o chorro giratorio. Los precios variaran atendiendo a sus características.
5. Prevé las caries: El irrigador dental ayuda a prevenir caries. También ataca el mal aliento (halitosis), las inflamaciones dentales, las bacterias en dientes y encías. Complementa la acción del cepillo y el hilo dental. Fue inventado como una alternativa a la seda dental.
6. Previene muchas enfermedades bucales: Es una herramienta efectiva en la reducción de la placa dental, pues minimiza la presencia del sarro que produce la piedra y cálculo. Previene la gingivitis y la periodontitis (sangrado frecuente de las encías).
7. Beneficios de aspectos variados: son casi innumerables las ventajas que devienen de su uso en cuanto a salud. Entre ellas se destacan el utilizar el irrigador dental personas de todas las edades. Será un instrumento fundamental para que los más pequeños de la casa comiencen a cuidar su salud dental. También es ideal para quienes desean conseguir una mayor sensación de limpieza y frescor en la boca.
8. Reduce los riesgos por dolor e incomodidad: mejora significativamente la salud bucal en situaciones clínicas especiales como diabetes. Es indoloro, aplicable ante cualquier paciente. Su uso no produce dolor alguno, a diferencia de otras herramientas de uso dental, que pueden llegar a dañar encías y provocar sangrados.
9. Excelente su uso en ortodoncia (brackets) puentes y coronas de porcelana.