Mi historia como Odontopediatra data del año 1994, un año clave en mi vida, de esos años o etapas sabemos fueron esenciales y decisivos para determinar nuestro futuro; jamás pasó por mi cabeza ser odontopediatra, mi plan de vida profesional era la especialidad en Ortodoncia, pero el destino tenía algo muy distinto preparado para mi. Cuando salí de mi formación como Cirujano Dentista tuve la buena
fortuna de elegir a qué lugar de varios ya pre establecidos por la Universidad, realizaría mi servicio social, y es así, como mi intuición me susurro al oído “Hospital Infantil de México Federico Gómez”. Esta institución llenó por completo lo que yo aspiraba como Odontóloga, y así comenzó mi amor por los niños y el desarrollo de mi especialidad, y a pesar de que la institución contaba también con Ortodoncia, yo elegí quedarme en Odontopediatría. Cabe mencionar que desde ese momento, jamás volví a la práctica en adultos, me he dedicado enteramente a los niños. Fueron 3 años en los que bien pudiera decirse fueron 5, otra carrera más, pues todo el acervo en conocimiento y en práctica que me brindó dicha institución no me la dio la Universidad de donde egrese, ya que la formación que brinda el hospital es más a nivel médico que odontológico . No me cansaré de decir, que la odontología no debería ser una profesión aislada de la medicina, sino que más bien, debería ser una especialidad de la misma. Durante 22 años he tenido la experiencia de manejar el estrés causado por rehabilitaciones en los niños, no solo a nivel sistemático, sino también a nivel emocional, por lo que desde hace un par de años mi meta se ha convertido en difundir la Prevención y no la restauración. Y el peor enemigo al que me he tenido que enfrentar en toda esta lucha, es a los propios padres, son la máxima barrera entre los niños y yo odontopediatra, pues sus ideas mal infundadas acerca de que los dientes temporales se van a caer y no vale la pena restaurarlos son la razón por la que llegamos solo a restaurar y no a prevenir, y hacer pasar a los pequeños por procesos que ningún niño debería de pasar. Es increíble la infinidad de veces que restauramos a los pequeños y al poco tiempo regresan con la misma problemática, ¿ustedes creen que la responsabilidad es de los niños?. Desgraciadamente la caries es una enfermedad que afecta al 90% de la población infantil, y que muchos de estos niños no ingresarán a una clínica dental o se les tratara cuando sea demasiado tarde, las consecuencias... infecciones con involucramiento de dientes permanentes, falta de espacio, apiñamientos dentales,entre otros. Para mi ha sido muy difícil comunicar a los padres la importancia de los dientes temporales y el impacto en su salud, no solo dental sino también general, pues todo lo que pasa en los dientes lo reciente el organismo y, a pesar que me prestan atención y se adolecen cuando ven todo el proceso por el que pasa el pequeño al ser sometidos a restauraciones extensas que ya requieren de anestesias y procedimientos largos y poco favorables para sus dientes, la verdad es que son pocos los niños con papás que regresan con cambios radicales en sus hábitos de higiene y dieta. Yo querido lector, les pregunto, ¿que tan valioso son sus dientes para ustedes mismos?, ¿qué tan valioso es la salud dental de sus hijos?, ¿que valor en el cuidado dental les están inculcando a sus hijos?, ¿que tan valiosa es la sonrisa de sus hijos?, ¿porque postergan tanto una evaluación dental?. Siento es muy importante recalcar frases que ya hemos escuchado mil veces por otros medios: “Prevenir es salud”, “Es más barato prevenir que restaurar”, “Prevenir desde el embarazo, es lo ideal”. Porque no comenzamos a aplicarlo, nunca se es demasiado tarde para ello!!!