26/05/2025
Mi querida Priscilla, mi princesa hermosa:
Hoy celebramos un año más de vida, y no hay palabras suficientes para expresar la gratitud que siento por el regalo de ser tu madre.
Desde que llegaste a este mundo, trajiste luz, propósito y una ternura que aún me conmueve.
Te miro y veo a una mujer fuerte, valiente, compasiva, llena de sabiduría y sensibilidad. Has caminado con dignidad por senderos fáciles y por otros muy difíciles, y en todos has dejado huellas de amor y fe.
Le doy gracias a Dios por tu vida, por tu alma noble, por la manera en que tocas a quienes te rodean. Eres una bendición para este mundo, pero sobre todo, eres una bendición en mi vida. Oro siempre para que el Creador te cubra con su luz, te sostenga con su paz y te rodee de personas que te amen como mereces.
Que este nuevo ciclo sea de renovación profunda, de gozo auténtico, de salud y de sueños cumplidos. Que nunca falte en tu corazón la certeza de lo valiosa que eres y el poder que llevas dentro para transformar tu vida y la de otros.
Gracias por existir, por ser mi hija, por todo lo que hemos vivido y por lo que aún nos falta compartir.
Te amo con todo mi ser. Feliz cumpleaños, mi Priscilla. Que Dios te bendiga siempre.