15/10/2026
¿Sabías que las muelas del juicio fueron muy útiles para nuestros antepasados?
Los humanos primitivos tenían mandíbulas más grandes y una alimentación más dura, por lo que los terceros molares ayudaban a triturar alimentos como carnes, raíces y vegetales.
Con la evolución, nuestra alimentación se volvió más blanda y nuestras mandíbulas tendieron a ser más pequeñas. Como consecuencia, los terceros molares dejaron de ser indispensables y en muchas personas ya no existe suficiente espacio para que erupcionen correctamente.
Por eso, algunas personas incluso nacen sin uno o varios terceros molares.
Una pequeña muestra de cómo la evolución también se refleja en nuestra boca.