03/07/2025
Hace dos semanas vino al consultorio Sofía (nombre ficticio), acompañada de su mamá. La señora venía preocupada, creyendo que su hija tenía la mandíbula “muy salida” y que estaba creciendo más de lo normal.
Después de revisar a Sofi y hacer sus estudios, le expliqué a la señora algo que no esperaba:
—Su hija no tiene exceso de mandíbula… el problema es otro. Lo que pasa es que la parte media de su craneo, el tercio medio, no está creciendo al ritmo que debería. Se está quedando atrás y por eso la mandíbula está prominente.
Ah caray, ¿que no es lo mismo? De hecho, no.
Con la radiografía lateral de cráneo 2D le confirmé lo que sospechaba, y al analizar su estudio 3D, pude ver con más claridad que el maxilar —el hueso que sostiene los dientes de arriba y da forma a la parte media del rostro— tenía un desarrollo limitado para su edad.
Ese “desfase” entre los huesos es lo que da la apariencia de que la mandíbula se está saliendo… cuando en realidad, es el maxilar el que no está avanzando.
Entonces, el objetivo es HACER CRECER HUESO, NO TRATAR DE FRENAR EL CRECIMIENTO DEL HUESO, escenario que hubiera pasado si el problema hubiera sido exceso de crecimiento en la mandíbula. (Afortunadamente, porque frenar el crecimiento de un hueso es practicamente imposible)
Ayer comenzamos su tratamiento con una máscara de protracción, un aparato que utilizamos en niños cuando aún tienen potencial de crecimiento, para "darle un empujón" al crecimiento de esa zona.
Sofi se fue con su nuevo aparato, su mamá con respuestas… y yo, con la tranquilidad de haber detectado a tiempo un problema que sí tiene solución.
Porque en ortodoncia y ortopedia maxilar, lo importante no es solo pensar en dientes. Hay que entender el crecimiento y desarrollo de un pciente, así como sus cambios, sean favorables o desfavorables, y actuar cuando aún estamos a tiempo.