20/05/2026
Cuando SÍ se necesita antibiótico.
Supongo que ya te la sabes. Llevas a tu Tomasito o a tu Margarita con el pediatra porque está lleno de ronchas y te dice:
“Es viral, no necesita antibiótico”
¿Te ha pasado?
Bueh… una excepción es la escarlatina. Escarlata significa rojo. Y rojo se pone el chamaco.
La escarlatina es una infección causada por una bacteria (estreptococo del grupo A), la misma que produce algunas anginas.
¿Cómo se contagia?
Por gotitas de saliva al toser, estornudar o hablar, y por contacto cercano (besos, compartir utensilios). Es común en niños en edad escolar.
Síntomas principales:
* Fiebre.
* Dolor de garganta intenso.
* Lengua “de fresa” o “aframbuesada”. (Pocas descripciones en pediatría son tan precisas).
* Sarpullido rojo fino, como “piel de lija”, que inicia en cuello y pecho y se extiende más.
* Mejillas rojas con palidez alrededor de la boca.
Tratamiento:
Se trata con antibióticos, aquí es antibiótico SÍ o SÍ. Amoxicilina, suele ser el de elección.
El niño mejora en 24–48 horas tras iniciado el antibiótico y deja de contagiar después de ese tiempo. Es importante completar el tratamiento. Pocas veces es tan importante, porque esta condenada escarlatina tiene complicaciones muy feas… si no se trata.
Pronóstico:
Con tratamiento oportuno, el pronóstico es excelente y el niño se recupera sin secuelas.
¿Qué pasa si no se trata?
* Fiebre reumática (puede afectar el corazón)
* Glomerulonefritis (daño renal)
* Abscesos en garganta, muy feos.
* Otitis o sinusitis (problemas en oído y senos paranasales).
* Infecciones más graves.
En resumen: es una enfermedad que asusta por el sarpullido, pero bien tratada evoluciona muy bien. Ante fiebre más dolor de garganta más rash, vale la pena valorar al niño.
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