12/05/2026
Y así es como Don Porfirio demostró que diente con caries puede más que un ejército entero…
Perdón, don Porfirio, por no haber podido ayudarle, pero es que en esa época yo todavía no nacía… 🥲
El 25 de mayo de 1911, Porfirio Díaz firmó su renuncia a la presidencia de México con una infección bucal tan severa que los médicos no habían podido controlar en semanas. Tenía 80 años, sordera progresiva, arterioesclerosis, y una muela corroída hasta la raíz con una postemilla que le generaba fiebres, dolor de oídos y una inflamación que ninguno de los mejores dentistas de la Ciudad de México había logrado resolver. Los paliadores que usaba, entre ellos el opio, apenas le quitaban el filo al dolor. Carmelita probó todos los remedios caseros que conocía. Nada funcionó.
Las malas lenguas de la época decían que el viejo general no había renunciado por miedo a Madero ni por la presión de los Tratados de Ciudad Juárez sino porque el dolor de muelas lo tenía tan disminuido que no podía pensar con claridad ni sostener una audiencia completa. Los historiadores serios no lo reducen a eso pero tampoco lo descartan del todo: un hombre de 80 años con fiebre, sin dormir, con el oído reventando de dolor, tomando decisiones sobre el futuro de un país en llamas no estaba en sus mejores condiciones. El 31 de mayo abordó el v***r alemán Ypiranga en Veracruz, vestido de paisano con sombrero blanco, entre 21 cañonazos y el Himno Nacional. Antes de embarcar, desde el telégrafo del puerto, había conseguido cita con el mejor dentista de Suiza. Era su prioridad más urgente.
El 20 de junio el Ypiranga atracó en El Havre. La familia se instaló en París. El 19 de julio, Porfirio Díaz y Carmelita tomaron el tren a Interlaken, Suiza, donde un equipo de odontólogos con los procedimientos más modernos de la época le extrajeron la muela dañada hasta la raíz y le trataron las encías. El hombre que había sobrevivido la Guerra de Reforma, la Intervención Francesa, tres intentos de as*****to y treinta años de política mexicana encontró finalmente alivio en un consultorio suizo a los 80 años. El general que venció a los franceses en Puebla fue derrotado por una postemilla.