25/01/2026
Un perrito callejero vio a varios niños haciendo fila para recibir su comida. En vez de lanzarse a pedir o meterse entre ellos, hizo algo sorprendente: se puso al final de la fila como si supiera perfectamente cómo funcionaba.
Mientras esperaba su turno, se quedó quieto y tranquilo. Los niños avanzaban, conversaban y se movían, pero él ahí seguía, paciente, sin intentar colarse ni adelantarse.
Las personas que pasaban por el lugar comenzaron a notar la escena. Varios se quedaron mirando con una sonrisa, impresionados de ver a un perro comportándose mejor que muchas personas en situaciones similares.
Cuando finalmente le tocó su turno, recibió su porción de comida sin apuros ni desesperación. Simplemente esperó lo que le correspondía.
A veces los animales nos enseñan lecciones que nosotros mismos hemos olvidado.