01/10/2022
La joya en medio del lago de Texcoco
"Una vez establecidos en Tenochtitlan, los mexica, que se caracterizaban por ser grandes estrategas, hicieron importantes alianzas matrimoniales, haciendo destacar en varios aspectos cómo arquitectura, organización política, económica, social y bélica. Así, obtuvieron poderío e independencia, lograron la cancelación del tributo a su ciudad rival Azcapotzalco y se convirtieron en un Estado expansionista, que alcanzó su apogeo con la conformación de la célebre Triple Alianza, constituida por las ciudades de Tenochtitlan, Texcoco y Tlacopan.
Además de ser identificados por sus cualidades guerreras, los mexicas suelen asociarse a una compleja vida ritual. Compartían con otros pueblos la creencia de que todos los seres estaban hechos en parte con materia sagrada y que mediante los rituales se podía entrar en contacto con el ámbito divino. Muchas ceremonias, vinculadas al culto oficial, se realizaban en el edificio más importante del Posclásico Tardío: el Templo Mayor, asiento del poder político, religioso y económico. Esta construcción estaba dedicada a Tláloc y a Huitzilopochtli, dioses de la lluvia y la guerra, respectivamente, símbolos fundamentales entre los mexicas. El edificio, conocido como huey teocalli o como “cu de Huichilobos” por algunos cronistas españoles, estaba emplazado en el corazón de Tenochtitlan. Esta importantísima ciudad –conformada por cuatro barrios, calzadas, canales, así como por muchas plazas y templos– llegó a estar habitada por aproximadamente entre 80 y 120mil personas. La impresión de los conquistadores ante la arquitectura, la belleza del paisaje y la grandeza de la ciudad fue tal, que quedó registrada en gran cantidad de testimonios históricos. El centro político y ceremonial de Tenochtitlan era conocido como el Recinto Sagrado, descrito por Sahagún como una imponente plaza conformada por 78 edificios."
Fuente: Chávez, Ximena y Fernando Carrizosa Montfort, “Templo Mayor de Tenochtitlan”, Arqueología Mexicana, núm. 65, pp. 76-82.