03/02/2022
¿Y el chupón?
Cuando yo era estudiante de medicina, allá por 1984, me tocó en suerte asistir a un viejo pediatra en aquel Centro de Salud. El doctor, doctorazo, trabajaba por amor al arte. Tenía la vida resuelta pero ahí seguía, para beneficio de un montón de niños que hacían la fila larga para pasar con él. Bueno... ¡qué bárbaro! El maestro ya sabía lo que tenía el bebé desde el momento en que cruzaban el umbral. Tenía modo, tacto, autoridad, sentido del humor, conocimiento, toda la experiencia y un amor por los niños como pocas veces he visto después.
Y tenía además varias cajas de cartón detrás de su escritorio, repletas de chupones. A cada escuincle que llegaba le arrancaba el chupón y lo echaba a su impresionante colección de chupetes caídos. Era un gran médico, pero odiaba los chupones.
Tenía algo de razón. Los odontopediatras también los odian y no andan errados. Ellos saben que enchuecan los dientes.
Pero el chupón no es tan nefasto. Yo no se lo arranco a ningún bebé, en primer lugar porque probablemente la mamá me ponga como chancla, pues ya son otros tiempos; pero además el chupón puede ayudar.
Para tranquilizarse los bebitos tienen el recurso de la "succión no nutritiva". Succionar el p***n, el chupón, el dedo, o un trapo o lo que sea, los calma; porque libera endorfinas y así el niño se siente mejor.
Además, una vez que ya se ha establecido la lactancia, la Academia Americana de Pediatría lo aprueba, porque disminuye el riesgo del síndrome de muerte súbita del lactante.
Darle o no chupete al bodoque es asunto tuyo y que nadie te critique, pero quítalo antes de los dos años o tu odontopediatra te pondrá como chancla, con justa razón.
¡Saludos!