31/12/2023
Lean esto, y es bien cierto; la situación de mala, está pasando rápidamente a muy mal y peligrosa. Un muy lamentable hecho es, que ya tenemos encima el déficit fiscal, tan anunciado por Macario Schettino. --------------------------------------------------------------------------------------------Algo muy turbio está pasando en la Secretaría de Hacienda. Miles de empresas, que proveen de bienes y servicios al gobierno de la 4T, están en riesgo de quebrar porque desde hace meses las arcas del país están vacías y no hay dinero para pagarles.
Además, tanto el secretario, como los subsecretarios y la tesorera, no fueron capaces de hacer las previsiones necesarias para cumplir con los compromisos adquiridos de la deuda externa, con lo cual estuvimos muy cerca de incurrir en un default, lo que hubiera llevado al país a perder la calificación crediticia, enfrentar una fuga de capitales y terminar por destruir la economía nacional.
¿Suena dramático no? Pero estuvimos a nada de que ocurriera, si no es porque de último minuto el gobierno tomó prestado dinero de los bancos de desarrollo como Nacional Financiera, Bancomext, Banobras y el SAT. Y digo tomó y no pidió, porque por como se dieron las negociaciones y los intereses tan bajos, más parece un asalto que un préstamo que rindiera dividendos.
¿Y por qué se dio esta situación catastrófica? Pues muy sencillo, porque Hacienda le abrió la llave a los recursos que iban destinados a las obras faraónicas de López y como estas sobrepasaron por muchos los presupuestos originales, se chuparon todos los recursos del año en tan solo 6 meses.
Con estas medidas, o más bien desmedidas, para la segunda mitad del año ya no había dinero con qué pagarle a nadie; por eso la urgencia de extinguir y absorber fideicomisos, además de acaparar el dinero de los presupuestos de salud de los Estados. Y por eso mismo la gigantesca deuda que viene en el presupuesto de ingresos de 2024.
A López no se le ha venido abajo la economía de milagro, pero con tantito que el viento sople en contra nos vamos a ver envueltos en un problema muy gordo. Los síntomas de ello son evidentes, el bolsillo de los ciudadanos está cada vez más golpeado y de no pagarse pronto las deudas pendientes con las empresas contratistas del Estado, el cierre de muchas de ellas y con ello la desaparición de millones de empleos, podrían afectar fuertemente el crecimiento económico de México.
Ahora la deuda no sólo es con el exterior, sino también con la banca de desarrollo nacional. De la promesa de no endeudamiento sólo quedan los ecos, que serán escuchados por generaciones, envueltos en las carcajadas de quienes buscan a toda costa mantener inoperante al INAI, en lo que logran desmantelarlo.
Ignacio Morales Lechuga.