20/08/2026
Soy ortodoncista, y mi trabajo va mucho más allá de colocar brackets o alinear dientes.
Detrás de cada tratamiento existe un diagnóstico, una planificación y decisiones clínicas que deben adaptarse a cada paciente. Pero también existe algo fundamental durante todo ese proceso: la confianza.
Muchos de mis pacientes son adolescentes. Para ellos, comenzar un tratamiento de ortodoncia significa acudir durante meses —y muchas veces años— al consultorio, seguir indicaciones, cuidar sus brackets, usar elásticos y ser constantes para conseguir un buen resultado.
Por eso también considero importante conectar con ellos.
Algunos de mis videos son educativos, otros muestran situaciones que vivimos todos los días en consulta y algunos simplemente utilizan el humor para hablar de ortodoncia de una manera más cercana.
Eso no cambia la seriedad con la que realizo cada tratamiento.
Al contrario, si las redes sociales permiten que un adolescente pierda el miedo al ortodoncista, tenga confianza para preguntarme algo, comprenda mejor su tratamiento o llegue a consulta con una actitud diferente, para mí tienen un propósito.
Porque detrás de cada video puede haber humor, pero detrás de cada paciente siempre debe haber diagnóstico, planificación, seguimiento y responsabilidad profesional.
Soy ortodoncista.
No influencer.