22/03/2024
¿Que te parecería correr una maratón por la tarde a última hora después de una larga jornada de trabajo? Imagino que, salvo que seas Eliup Kipchoge, te parecería una locura. Empezarías desmotivado, posiblemente abandonarías antes de tiempo, y seguro seguro que no volverías a intentarlo.
Por la introducción ya te harás una idea de por dónde van los tiros de este post. Y es que parecido a lo que te pasa a ti con una maratón a las 8 de la tarde, le pasa a tu hijo con un tratamiento dental (reconstrucción, corona, pulpotomía, etc) a partir de ciertas horas.
Según va transcurriendo el día el cansancio se va acumulando, y eso se nota en el comportamiento del niño en el sillón dental (te diría en el comportamiento del niño y de la vecina del 6º).
Sabemos que todos, papis y nosotras, queremos hacerlo lo más rápido posible, que el niño colabore, abra la boca y acepte toda la multitud de sensaciones (ruidos, sabores, olores…) y encima quiera volver otro día con ganas.
Pero la realidad es que a esas horas hasta el niño más santo caído del cielo se puede rebotar y hacer que su comportamiento en la clínica dental a futuro sea un desastre.
Ni que decir tiene los menores de 5 años y los bebés, o los niños difíciles de tratar. Por eso siempre siempre os recomendamos en niños tan pequeños, tratamientos largos/complejos y niños poco colaboradores que las citas sean por la mañana.
Y ya no solo ellos, sino que nosotras a primeras horas estamos frescas como una lechuga y podemos enfrentarnos mejor a según qué pacientes/tratamientos.