28/02/2026
Mucha gente ve la caries como algo pequeño… hasta que deja de serlo. Cuando una caries avanza y llega a capas profundas del diente, puede inflamar el nervio y convertirse en una infección (pulpitis) o formar un absceso. En ese punto, la carga bacteriana aumenta y el problema ya no es solo “un diente”.
Si hay encías sangrantes, infección activa o una herida dentro de la boca, algunas bacterias pueden entrar al torrente sanguíneo (bacteriemia). En la mayoría de las personas sanas, el cuerpo puede controlarlo sin consecuencias. Pero en personas con válvulas dañadas, prótesis valvulares, antecedentes de endocarditis, ciertas cardiopatías congénitas o defensas bajas, ese paso de bacterias puede aumentar el riesgo de una condición seria: infección del revestimiento interno del corazón (endocarditis infecciosa).
Además, la enfermedad periodontal (encías inflamadas por mucho tiempo) mantiene al organismo en un estado de inflamación persistente. Y esa inflamación sostenida no es “solo estética”: es una carga extra para el cuerpo completo, incluyendo el sistema cardiovascular.
Qué hacer (solución práctica)
• No normalices el sangrado al cepillarte: eso es señal de inflamación.
• Trata caries a tiempo antes de que lleguen al nervio.
• Haz limpiezas profesionales con regularidad si acumulas placa/cálculo.
• Usa hilo dental o cepillos interdentales (ahí nace mucha inflamación).
• Si tienes condición cardíaca de riesgo, díselo a tu dentista antes de procedimientos para valorar el protocolo adecuado.
Tu boca no está aislada.
Lo que se queda “silencioso” en un diente… puede convertirse en un problema mayor si lo ignoras.