11/05/2026
La onicofagia no debe considerarse únicamente un hábito estético o nervioso, sino un factor de riesgo real para la salud oral y general. La evidencia microbiológica demuestra que debajo de las uñas se alberga una gran diversidad de microorganismos potencialmente patógenos que, al entrar en contacto directo con la cavidad bucal, pueden colonizarla y favorecer el desarrollo de infecciones.
Más allá del daño mecánico que este hábito produce sobre el esmalte dental —como microfracturas, desgaste o erosión—, el principal problema radica en la constante introducción de bacterias y hongos en un entorno que reúne las condiciones ideales para su proliferación. La cavidad oral, por su humedad, temperatura y disponibilidad de nutrientes, actúa como un medio altamente favorable para estos agentes.
Diversos estudios han identificado microorganismos como Candida albicans y Staphylococcus aureus en la microbiota subungueal, asociados a patologías como candidiasis oral, gingivitis, mucositis, infecciones sinusales e incluso complicaciones más severas en casos excepcionales. Además, la creciente resistencia a los antibióticos refuerza la importancia de la prevención frente a este tipo de infecciones.
Por ello, resulta fundamental abordar la onicofagia desde una perspectiva preventiva y educativa, promoviendo hábitos de higiene adecuados y reduciendo progresivamente su frecuencia. Pequeños cambios en la conducta diaria pueden tener un impacto significativo en la salud oral a largo plazo.
Cuidar de tu boca no solo implica una correcta higiene dental, sino también ser consciente de aquellos hábitos cotidianos que pueden comprometer tu bienestar.