27/05/2026
La menopausia supone una disminución progresiva de los niveles de estrógenos, lo que puede influir en diferentes tejidos del organismo, incluida la boca. Algunas mujeres experimentan sequedad oral, sensación de ardor, cambios en el gusto, mayor sensibilidad en la mucosa o molestias en las encías.
La sequedad oral es especialmente relevante porque la saliva cumple una función protectora. Ayuda a neutralizar ácidos, facilita la limpieza natural de la boca y contribuye al equilibrio de la microbiota oral. Cuando disminuye la cantidad o calidad de la saliva, puede aumentar el riesgo de caries, irritación de mucosas y acumulación de placa.
En esta etapa también puede haber cambios relacionados con el metabolismo óseo. Aunque la periodontitis no depende únicamente de la densidad ósea, la pérdida de soporte periodontal y la salud general del hueso son aspectos que conviene valorar de forma individual, especialmente en mujeres con antecedentes de enfermedad periodontal, osteoporosis o tratamientos médicos específicos.
Por eso, en la menopausia es aconsejable prestar atención a síntomas como encías retraídas, movilidad dental, sangrado persistente, mal aliento, sequedad frecuente o sensación de boca ardiente. No son signos que deban normalizarse sin una valoración profesional.