Clínica dental SanCal

Clínica dental SanCal SanCal nace como el proyecto personal y profesional de las hermanas Laura y Sara Sánchez Calvo, es Sara Sánchez.

SanCal nace como el proyecto personal y profesional de las hermanas Laura y Sara Sánchez Calvo, es un nuevo concepto de clínica dental en Tres Cantos, donde la visita del paciente y el agrado con que viva su experiencia resulta nuestra principal motivación. Para lograrlo, unimos los materiales, tratamientos y técnicas más novedosas y de calidad junto a un completo equipo de expertos profesionales

de la salud bucodental encabezados por la Dra. La gestión por procesos, nos permite centrarnos en ti; desde atención al paciente ofrecemos un trato totalmente personalizado, adaptándonos en cada caso a tus necesidades con objeto de lograr una mejora continua.

3 Motivos para cepillar tus dientes que no están en tu boca.No tienes que tener ningún título en odontología para saber ...
08/02/2016

3 Motivos para cepillar tus dientes que no están en tu boca.

No tienes que tener ningún título en odontología para saber que un cuidado deficiente de la higiene de tu boca, lo más probable, es que acabe en caries. Sin embargo, si has tenido algún tipo de formación en prevención e higiene dental, puede que además sepas que no echar la cuenta adecuada a tus dientes puede acarrear serios problemas de salud en todo tu cuerpo.

Recientes estudios han relacionado la deficiente higiene dental con enfermedades bastante comunes y graves como el Alzheimer, cáncer de páncreas e incluso algunas relacionadas con el corazón. Aquí tienes sólo algunas formas de mantener estos males alejados o al menos, que el padecerlos no tenga nada que ver con tus dientes.

Cepillado para el cerebro

En 2013, investigaciones de la Universidad de Lancashire comenzaron a comparar muestras de tejido cerebral de pacientes con Alzheimer con muestras de gente sana. Tras analizar dichos tejidos, llegaron a una conclusión bastante llamativa: una bacteria asociada con la piorrea (porphyromonas gingivalis) fue encontrada sólo en personas con Alzheimer. Una vez que estas bacterias alcanzan el cerebro a través de la boca, pueden causar daños neurológicos específicamente relacionados con la memoria. Ya otros estudios habían demostrado que era nueve veces más probable que las personas que sufrían problemas en las encías, obtuvieran una puntuación más baja en tests cognitivos que otras con las encías sanas.

Cepillado para el corazón

La relación entre la higiene dental y las enfermedades cardíacas es otra de las facetas que hay que tener en consideración. La Universidad de Bristol y el Royal College de Cirujanos de Dublín, descubrieron que las bacterias de la boca podían fácilmente entrar en el torrente sanguíneo y, una vez allí, podían pegarse a las plaquetas y formar coágulos. Dos de estas bacterias son las más propensas a realizar este “peligroso” viaje: la streptococcus gordonii y la streptococcus sanguinis, pudiendo estar implicadas, eventualmente, en infartos de miocardio (ataque al corazón)

Cepillado para el páncreas

La periodontitis o piorrea afecta al tejido de las encías que rodea y da soporte a los dientes y puede ser también responsable de pérdida de hueso en la base de los mismos. Este tipo de inflamación puede ser también una causa de aceleración del cáncer de páncreas. Un estudio de la Escuela de Salud Pública de Harvard reveló un aumento de riesgo de este tipo de enfermedad en un 64% en varones con un historial de dolencias gingivales. Aunque no hay evidencia de que las bacterias de la periodontitis específicamente causen cáncer ni de páncreas ni de nada, no hay duda de que ambos datos tienen algún tipo de relación.

A pesar de que las implicaciones de la salud dental con la general de todo el organismo está aún en estudio, hay pocas dudas de que ambas están muy relacionadas en muchas facetas y no sólo en los tres ejemplos que hemos puesto aquí.

De todos modos, sin duda es mejor prevenir que curar, y si ya había motivos más que suficientes para recomendar que cuidemos de la higiene de nuestros dientes de forma adecuada, las investigaciones no hacen sino confirmar la bondad de semejantes hábitos que incluyen el cepillado, obviamente, pero también el uso de hilo dental y enjuagues bucales. Así como la alimentación adecuada rica en frutas, queso y verduras.

En SanCal estamos a tu disposición para ofrecerte toda la información que necesites sobre tu higiene y la de tu familia. Te esperamos en nuestra clínica en Tres Cantos. No dudes en concertar una cita.

El ratoncito PérezLos dientes temporarios, también llamados de leche por su color notablemente más blanco que los diente...
05/02/2016

El ratoncito Pérez

Los dientes temporarios, también llamados de leche por su color notablemente más blanco que los dientes permanentes, llevan consigo una interesante historia unida a la vida cotidiana a través de los años.

La tradición de intercambiar dinero por los dientes de leche caídos tiene posiblemente su origen en una antigua superstición vikinga, que suponía que poseer una parte del cuerpo de un niño aportaba poder y suerte en las batallas. Los vikingos acostumbraban comprar los dientes de leche caídos para utilizarlos como amuletos, engarzándolos en sus collares.

Según algunos historiadores, durante la edad media a los niños se les hacía tirar sus dientes caídos al fuego, para evitar con ello tener que volver a buscarlos después de la muerte. También se ha recogido la tradición de enterrar los dientes de leche para evitar que las brujas los encuentren, ya que si ellas se apoderaban de uno y lo tiraban al fuego, obtendrían poder sobre el alma de su dueño. Es posible que los padres, para asegurarse de evitar la supuesta posesión del demonio, quemasen ellos mismos los dientes de sus hijos y a cambio les obsequiasen con dinero, como los vikingos, o algún otro pequeño objeto que el niño desease.

En ciertas regiones de Suecia y Grecia era tradición evitar que los dientes caigan en poder de animales con los que no se desearía tener semejanzas dentales y en algunos lugares de Portugal y Chile los niños deben lanzar sus dientes sobre el tejado, diciendo al mismo tiempo una rima que pide un nuevo diente sano y fuerte.

En Salamanca fue costumbre dejar los dientes en puertas, ventanas o en las rendijas de las maderas del desván, para evitar los hechizos y las brujerías, mientras que en Galicia, se contaba a los niños que por el espacio que dejó el diente perdido se les escapaban las mentiras, tratando de evitar así que mientan. En algunas zonas del País Vasco se acostumbraba machacar el diente, con la idea de evitar que el diente permanente saliera en mala posición. Esta tarea la debía llevar a cabo una mujer de la familia cercana al niño. En Cataluña como sabemos, es tradicional que los angelitos recojan los dientes y dejen a cambio una pequeña recompensa.

En las primitivas sociedades agrarias europeas era habitual que las madres ofreciesen a los ratones que crecían entre el grano los dientes de leche de sus hijos. De esta manera buscaban unir la fertilidad de sus campos con el crecimiento de unos niños fuertes y sanos, o sea aplicar los viejos ritos y creencias asociados a la madurez y los ciclos de la naturaleza.

En 1894 un sacerdote jesuita llamado Luis Coloma, consejero de la casa real española y también autor de cuentos, escribe una pequeña historia para el niño Rey Alfonso XIII, a petición del rey Alfonso XII y la reina María Cristina. El objetivo era explicarle al niño de 8 años qué pasaría con su diente, que estaba a punto de caer. Probablemente el sacerdote tomó como base las tradiciones agrarias para llevar a cabo el encargo.

Los protagonistas del cuento eran un rey niño llamado Buby (así llamaba cariñosamente la reina a su hijo) y un ratón de apellido Pérez, que vivía con su familia en una gran caja de galletas en los sótanos de la confitería de Carlos Prats, famosa por entonces, en la calle Arenal 8, de Madrid. Al perder su primer diente de leche el rey Buby lo dejó debajo de la almohada, siguiendo el consejo de su madre, para que lo recogiera el Ratoncito Pérez. Esperó despierto tanto como pudo, con la ilusión de conocer al menudo personaje, pero al pasar las horas el sueño le venció y se escurrió entre las sábanas apoyando la cabeza sobre la almohada que escondía su tesoro. De pronto se despertó por un roce suave en la mejilla. Era la cola de un pequeño ratoncito que llevaba un sombrero de paja, gafas de oro, zapatos de lienzo crudo y una cartera roja: el Ratoncito Pérez. El niño le pidió que le permitiera ser su compañero de recorrido y el ratón accedió. Tocó con su cola al pequeño y lo transformó así en ratón por un rato, para que lo pudiera acompañar. Durante el viaje que hicieron juntos Buby descubrió que fuera de palacio había un mundo totalmente diferente al que él estaba acostumbrado a disfrutar. Conoció a muchos niños pobres y aprendió valores como la valentía y la generosidad. Ya de regreso en el palacio, Buby volvió a transformarse en niño.

El Padre Coloma quiso sembrar así en el pequeño Alfonso la idea de que todos los hombres somos hermanos, tanto ricos como pobres.

El cuento del Ratoncito Pérez, prácticamente desconocido como tal en España, no se publica desde 1947, pero curiosamente se reedita cada año en Japón. La tradición es común en países muy diferentes como Nueva Guinea, Ucrania, Alemania, Colombia, Uruguay, Argentina... Ha viajado a Francia, dónde el personaje es llamado simplemente Ratoncito (la petite souris) y a Italia, donde se le conoce como Topolino. Evidentemente en los países hispanohablantes mantiene la denominación española, aunque al ser adoptado en México, algunos comienzan a llamarle ahora Ratón Zapata, dentro de la corriente de valoración de tradiciones nacionales.

Este cuento forma parte del patrimonio cultural español, el manuscrito original se guarda hoy en una cámara de seguridad de la Real Biblioteca de Palacio en Madrid. Desde el 5 de enero de 2003, en la calle Arenal número 8 de Madrid, por supuesto, hay una placa conmemorativa que dice: “Aquí vivía en una caja de galletas, Ratón Pérez, según el cuento que el padre Coloma escribió para el niño Rey Alfonso XIII”.

En los países de habla inglesa (Inglaterra, EEUU, Australia) el papel de recoger los dientes perdidos se encargó al "Hada de los dientes" (Tooth Fairy). Las hadas formaban parte de la cultura céltica, anterior a la era cristiana. A lo largo de los años la tradición del Hada de los dientes se arraiga en la cultura anglosajona y aún hoy se mantiene. En países como Canadá, donde conviven dos ámbitos culturales diferentes, se mantienen tanto la tradición del ratoncito (por el origen francófono) como la del Hada de los dientes (de origen anglófono).

En fin, las costumbres relacionadas con la caída de los dientes y todos los personajes de la cultura popular, sean ratones, hadas o ángeles, tienen por objetivos:

• Distraer la atención del niño de las molestias que suponen los dientes al moverse
• Tratar de explicar un cambio natural mediante una historia mágica
• Compensar el trauma de pérdida de una parte del cuerpo
• Evitar la preocupación del niño por las burlas que pueden sufrir de otros niños e incluso de algunos adultos

Sea cual fuere la tradición de cada casa, la magia se asoma en el portal de la sonrisa traviesa de un niño sin sus dientes de leche. Está dando el primer vistazo a sus cambios físicos en el camino de la vida y mientras tanto va dejando atrás, como un tesoro fabuloso, los años de cuentos, ratoncitos, hadas y angeles.

Los dientes en el arteLa sociedad moderna está convencida de los beneficios de tener unos dientes sanos y bonitos, y son...
04/02/2016

Los dientes en el arte

La sociedad moderna está convencida de los beneficios de tener unos dientes sanos y bonitos, y son cada día más los que buscan conscientemente, renovar y enseñar públicamente esa blancura que fueron perdiendo con el tiempo y sus hábitos de vida, pero ¿qué hace a los dientes blancos tan atractivos?, ¿siempre ha sido así?

Realmente la blancura y belleza de unos dientes perfectos es un estándar de nuestra sociedad actual. Si nos fijamos en el arte clásico los dientes no aparecen como una de las claves que marcaban belleza alguna.

¿Nunca te has dado cuenta de eso? Fíjate en el Renacimiento, por ejemplo, ¿cuántas bocas abiertas mostrando dientes puedes ver? realmente pocas y si ves alguna siempre aparecen o bien entre abiertas o directamente como cuevas negras como simbolismo de algo no precisamente positivo.

En El Jardín de Las Delicias (El Bosco), podemos ver a un montón de gente pasándolo pipa… pero sin mostrar un diente.

La sonrisa abierta y franca no ha sido algo que se pudiera ver fácilmente. Desde un punto de vista totalmente artístico, sin más implicaciones, una de las mujeres más reproducidas en el arte, la Virgen María, no ha enseñado en la historia del arte nunca un diente, pasara lo que le pasara, y mira que le pasaron cosas…

Obviamente una de las razones es que la belleza estaba entonces en otros lugares: se buscaba el pelo dorado, los ojos oscuros, la tez blanca y labios encarnados. Los dientes… bueno, mejor no abrir la boca por miedo a ver qué descubríamos.

Pero fuera del arte religioso, el no mostrar los dientes como un signo de belleza más, era la norma. Cuando se pintaba una Venus, como paradigma de la se*******ad, casi siempre podías ver todo (y todo es todo) menos los dientes.

La maja desnuda (Francisco de Goya y Lucientes), muy mona ella, pero… a saber cómo tendría sus dientes…

Y es que era lógico, caries, mal aliento, dientes negros, torcidos o directamente inexistentes eran lo normal en esa época.

Aunque, no nos engañemos, recetas para preservar y blanquear los dientes ya existían y contenían elementos que hoy en día reconocemos como válidos -unos más que otros- para nuestra higiene bucal (hinojo, apio, menta, frotamientos con sal y salvia, enjuagues con alcohol… ), pero también había otras “recetas”, como las de Nostradamus, que todo lo que podían “predecir” es un seguro desastre dental ya que su “pasta blanqueante” utilizaba cosas como cristal pulverizado, mármol, perlas machacadas, piedras de río, etc.

Si en el siglo XVIII podemos fijar el primer cepillo de dientes, aún no veremos ningún cuadro barroco, rococó o romántico en el que una persona formal, de la nobleza o a la que se le supongan elevados atributos sociales o morales se ría mostrando sus dientes sin pudor.

Todo lo que vemos son, como mucho, sonrisas insinuadas o tímidas y, si vemos dientes, lo hacemos siempre en cuadros de borrachos, de gente fea, como sinónimo de decrepitud o de vidas poco recomendables.

Entonces ¿cuándo llegó la moda de mostrar los dientes blancos y perfectos como sinónimo de belleza?

No vamos a hacer un estudio antropológico, pero podemos decir que fueron muchos factores los que incidieron en ello y hay que reconocer que la influencia de Estados Unidos en la cultura occidental en la primera mitad del siglo XX tuvo buena parte de culpa.

Siglo XX

La influencia que la cultura estadounidense logró imponer con sus actores y actrices, su cine en technicolor, el american "way of life" de los años 50, las rutinas de higiene dental que los soldados adquirieron tras la segunda guerra mundial, la publicidad, el arte pop… junto a una explosión de la ciencia dental técnica y práctica en procedimientos dentales estéticos como en ortodoncia, prótesis, quirúrgicos, etc., hicieron que a día de hoy, lo que en el pasado era mejor ocultar, hoy sea motivo de belleza y, por qué no, de lucimiento con orgullo.

Dr. Ignacio Arias Ambel
30/12/2015

Dr. Ignacio Arias Ambel

SanCal nace como el proyecto personal y profesional de las hermanas Laura y Sara Sánchez Calvo.Para lograrlo, unimos los...
28/12/2015

SanCal nace como el proyecto personal y profesional de las hermanas Laura y Sara Sánchez Calvo.

Para lograrlo, unimos los materiales, tratamientos y técnicas más novedosas y de calidad junto a un completo equipo de expertos profesionales de la salud bucodental. El mejor tratamiento, comienza con el mejor diagnóstico, nos permite centrarnos en ti.

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