10/06/2026
Restauraciones directas vs. indirectas:
Las restauraciones directas son las que realizamos directamente en la clínica, con composites. Las indirectas (inlays, onlays, overlays, coronas y carillas) son las que se hacen en el laboratorio y pueden ser de composite, porcelana, zirconio o disilicato de litio. Nosotros NO hacemos de manera sistemática a todos los pacientes restauraciones indirectas, aparte de que el coste es más elevado, generalmente conlleva la retirada de más estructura dentaria y un desgaste más acelerado con el tiempo del diente antagonista natural (o composite) si empleamos materiales muy duros como zirconios, disilicatos, etc. El desgaste será aún más acelerado en pacientes bruxistas que no usen férula de descarga.
Los composites actuales de alta calidad tienen propiedades biomecánicas más cercanas al esmalte natural. Una corona de porcelana o un zirconio no tiene por qué ser siempre el material de elección en retauraciones grandes. Ni hay garantía de que vaya a durar más que una restauración de composite grande. La elección de una u otra depende varios factores, pero queremos dejar claro que nosotros no hacemos restauraciones indirectas a todos los pacientes.
¿Qué pasa con las restauraciones tan grandes de composite como estas? Que lleva bastante tiempo de sillón realizarlas, y normalmente las hacemos en una, dos o tres sesiones. Especialmente cuando estamos muy cerca del nervio y no queremos desvitalizar la pieza. Afortunadamente, los nuevos materiales de recubrimiento pulpar (directo o indirecto) nos están permitiendo en muchos casos mantener la vitalidad de las piezas. Muchos dientes que antes estaban condenados a terminar endodonciados hoy en día se pueden resolver sin endodoncia y sin sensibilidad postoperatoria. Tratamos de ser lo más conservadores posible. Eso sí, cuando hay que hacer un endodoncias hay que que hacerlas, esto que también quede claro.
Aquí teníamos:
- Una amalgama antigua en muy mal estado.
- Una caries muy grande llegando al nervio (pulpa).
- Un composite antiguo también en muy mal estado.
Y lo hemos resuelto sin endodoncia, sin sensibilidad postoperatoria y disimulando lo máximo posible las tinciones de la amalgama antigua. Esto no lo hacemos en un momento, nos lleva tiempo. En estos casos nos gusta tomar fotos para valorar después con la magnificación fotográfica las zonas que aún nos quedan por pulir o definir mejor. Estamos incorporando la magnificación microscópica poco a poco, pero no queremos dejar de lado las fotos porque nos proporcionan mucha información también. En la flecha señalamos una zona que nos queda por pulir, pero hemos mejorado el área de contacto con el diente adyacente. Aún lo tenemos que pulir más, pero nos gusta colgar imágenes inacabadas o en proceso para que los pacientes comprendan el trabajo realizado, y para que entiendan que estos resultados no se consiguen en una sesión de media hora y listo.