03/06/2026
Nuestro paciente vino preocupado por algo muy concreto: notaba que los bordes de sus dientes se le estaban desgastando. Pero al estudiar su caso a fondo, lo que de verdad nos llamó la atención fue la salud de sus encías, que pedía atención antes de que el problema fuera a más.
Por eso planteamos un tratamiento con alineadores en dos fases: primero ordenamos su arcada y nivelamos la mordida, y después llevamos poco a poco los dientes más afectados a su posición correcta. El objetivo era frenar que sus encías siguieran retrayéndose y dejarle en las mejores condiciones para el siguiente paso, su cirugía de encías. Porque una sonrisa sana también se cuida desde lo que no se ve, y ahí no nos gusta dejar nada al azar.