22/07/2023
1935. Sereno en una calle de Madrid. Un oficio desaparecido, en la década de los setenta.
Los serenos durante muchos años fueron los guardianes nocturnos de las calles de Madrid y de otras muchas ciudades España.
En su origen, las funciones que tenían era activar el alumbrado de la ciudad, por ello, popularmente también eran conocidos como «faroleros» y hacer «rondas nocturnas» para preservar la seguridad en las calles.
Aparte de todo esto, con el tiempo comenzaron a asumir otras funciones no oficiales, buscando alguna propina, siempre y cuando lo requería la ocasión. Por ejemplo, acompañar a los vecinos a sus viviendas y abrir el portal, ahuyentar a malhechores, avisar a los servicios sanitarios cuando ocurría un accidente o avisar a la policía en caso de necesidad.
Pero quizá lo más curioso es que iban pregonando las medias y los cuartos de cada hora además de informar de las condiciones meteorológicas del momento. Algo que hoy en día resulta peculiar y llamativo. De estas situaciones, han quedado dichos populares tales como «son las tres y cuarto y nublado».
El uniforme que llevaban para llevar a cabo el oficio se ha convertido en un referente del tipismo madrileño. Consistía en lo siguiente: capote gris, gorra de plato, un chuzo (era un arma defensiva que consistía en un palo de madera acabado en una punta de hierro) , un silbato de bronce y un buen manojo de llaves.
Dicen que era tanto el uso que hacía del silbato que la policía llego a ignorar en ocasiones tal señal y de ahí nació el refrán «Tomar por el pito un sereno».
Su presencia era fundamental sobre todo a partir de las diez de la noche, cuando para entrar en la vivienda era necesario que el sereno abriera el portal.
Entonces en esa época, la persona en cuestión para que el sereno le abriera el portal, tenía que dar fuertes palmadas y gritar ¡SEREEENO!. Entonces a esta llamada, ellos respondían con ¡VAAA! y daban un golpe al suelo con el chuzo. ¿Te imaginas hacer esto ahora mismo?
Con la llegada de los porteros automáticos la figura del sereno, poco a poco, va desapareciendo hasta que a finales de los años 70 desaparece por completo su oficio.