08/12/2021
Soy Haizea Caminos. Soy dentista. La mayoría de mis pacientes son niños. Mi suegro siempre me repite estas palabras. ¨Haizea, siempre estudiando y siempre tendrás cosas por aprender¨. Así es. No le falta razón alguna. Intento que los libros sean mis mejores aliados. Encontrar en ellos las respuestas que día a día necesito. La formación continua es una asignatura que no tiene final. En mi trabajo, estar actualizada es necesario. Es mi obligación. Es mi elección.
Pero sobre todo soy persona. Una persona muy cercana. Mis mayores mentores siempre han sido los niños. Los niños me han enseñado todo lo que es importante en la vida. Mi clínica, donde las emociones siempre están a flor de piel, es mi aula de estudio. Cada día yo también voy a clase. Vosotros me enseñáis lo que es el miedo. ¿A ti que te da miedo? ¿Cuál es la emoción que sientes? ¿Qué despierta esa emoción en ti? La emoción siempre es real. Es de cada uno. Es tuyo. Pero también puede ser un miedo alimentado por una visión ficticia. Lejana a la realidad. Imaginaria. Por eso te digo a ti, habla conmigo. Entenderte es mi trabajo. Quiero entenderte hoy, mañana y pasado mañana también. Porque quiero ayudarte mejor. Y sobre todo quiero ayudarte con amor.
¿Qué significado tiene para ti la bata blanca? Tener autoridad, poder, sabiduría… Detrás de la bata blanca siempre se ha escondido la imagen de una persona respetuosa cuya opinión ha sido sinónimo de razón incuestionable. ¿Qué significa el color blanco? Sin maldad, puro, sin cicatrices, inocente, poder…
¿Qué valor le das a la palabra de un profesor?
¿Qué unión hay entre un profesor y un médico?
Los NIÑ@S. Nuestros hij@s.
¿Y tú? ¿Siempre has estado de acuerdo con lo que te ha dicho el/la profesor@ o el/la médic@?
¿Cuántas veces has decidido que callar es la mejor opción?
Callar: porque el médico y la profesora son la autoridad. Su bata es la separación entre tú y la autoridad. Lo que nos aleja. La barrera. El uniforme. El poder. Y tú has decidido callar porque no quieres ser señalado. No quieres poner en entredicho el discurso del profesor.
¿Será mejor asentir y callar? Pues tranquila. Los médicos y los profesores también son humanos. Cercanos. Conocidos. Quizá serán tus amigos. Vecinos y familiares. Y muchos, demasiados, no se han actualizado en años. Igual no lo suficiente. Sus conocimientos, su discurso y su charla se basan en una medicina y enseñanza del pasado, obsoleto, anticuado. No podemos seguir enseñando lo mismo que hace cuarenta años. No podemos ofrecer un tratamiento basado en los mitos. Este no es el legado que deberíamos dejarles a nuestros hijos. No podemos sentirnos identificados con esta manera de ser, educar y sanar.
Hace un mes me visito una niña de tres años a la consulta y me cantó una canción. Era una canción que le enseñaron en la guardería y lo cantó orgullosa. ¨El lobo está mu**to por ser malo¨ decía la canción. ¨Los lobos comen a los niños y por eso debemos matar a los lobos¨ añadió la niña.
En ese momento te juro que pensé en Felix Rodriguez de la Fuente. Pensé que alucinaría con la conciencia del profesorado y el mensaje divulgado entre los más pequeños. Y no entiendo porque son herramientas educativas aún muchos de los cuentos populares que ya todos conocemos. ¿Por qué recurrimos aún a esos clásicos que hablan solo de miedo injustificable? ¿Acaso no hemos podido leer nada más actual? (Quizá en otro momento, si os interesa, podría hacer un repaso de todos los cuentos populares y su significado real).
Volviendo a la canción, creo recordar que la niña me sintió tensa, enfadada quizás. Y me dijo cuanto tiempo tenía que estar mirando a la pared. Creo que deje de respirar. Directamente deje de respirar cuando me dijo eso. ¿Qué es el castigo? ¿Para qué sirve el castigo? ¿Sirve para algo? ¿Hay que castigar a una niña de tres años? ¿Qué es ser malo? ¿Tenemos que matar a los animales? ¿Por qué? ¿Cuál es el animal que come a los niños?
En un cerebro que aún se está formando, toda esta información es una explosión descontrolada. Queremos que los niños piensen por si solos. Les enseñaremos a canalizar las emociones. A entenderlas. Queremos ser neutros. Queremos que nos sientan lejos de la violencia y el odio. Queremos dejarles ser para conocer su esencia.
Trabajamos con personas. Con niños. No siempre somos dueños de la razón. Nos confundimos a menudo. Todos. Los adultos también. Sobre todo, los adultos. Hoy aceptamos que nos hemos vuelto a confundir. Somos más humanos por querer hacer las cosas de otra manera. O por querer intentarlo, aunque sea. Cada día. Construimos nuestro camino dejando atrás los errores. Los errores construyen nuestro camino. Seguimos aprendiendo. Nuestra debilidad nos hace fuertes. Seremos más cercanos. Más vulnerables. Estaremos más cerca de nuestros hij@s. Ese es el objetivo, siempre.
Yo soy una madre que nunca se ha puesto bata.
Yo soy una dentista que nunca se ha vestido con bata blanca.
¿Y tú que bata quieres ponerte?