15/09/2014
El verano de 2009 seguramente fue el más triste en la vida de Aly Cissokho. Y todo por culpa de sus dientes. El defensa francés de origen senegalés estaba a punto de dar el salto más importante de su carrera deportiva. A sus 21 años, y después de una gran temporada en el Oporto, el Milan había ganado la puja a otros grandes de Europa para hacerse con sus servicios a cambio de un millón de euros netos por temporada. El club luso iba a recibir 14 millones de euros por el traspaso. Todo estaba cerrado, sólo faltaba el rutinario reconocimiento médico y la posterior firma de los documentos.
Y aquí llegó la negativa sorpresa. El jugador se sometió a las pruebas médicas el martes y se marchó de vacaciones sin firmar el contrato. Tras analizar los resultados, el cuerpo médico del Milan decidió que el lateral izquierdo no es apto para jugar en su equipo por una maloclusión (contacto irregular de los dientes del maxilar superior con los del inferior), patología que puede derivar en problemas tanto óseos como musculares en la columna vertebral.
De primeras, a la mayoría de aficionados al deporte, la noticia les habrá sorprendido. Incluso a alguno le habrá parecido una excusa o una broma. Pero los expertos en medicina deportiva son muy conscientes de la importancia que tiene la salud bucal en el conjunto del rendimiento físico. Sin ir más lejos, para ellos existe una máxima: caries igual a lesiones musculares.
El médico del equipo de baloncesto del Real Madrid, Luis González Lago, dijo en una reciente entrevista a diariomedico.com que lo que más le sorprendió de su experiencia en el cuerpo médico de los Lakers a finales de los ‘80 es que tanto en el vestuario local como en el visitante de cualquier pabellón de la NBA había un sillón de dentista. Ahora, todos los expertos en nuestro país tienen en cuenta esta realidad.
Prosinecki y Luccin, problemas con las caries
Ha habido en los últimos años infinidad de casos concretos que no han trascendido a la luz pública. Y es que siempre que los servicios médicos de un club agotan las vías convencionales para explicar una exagerada propensión a las lesiones de un determinado deportista, se acude a examinarle en profundidad la salud de sus dientes.
El conocido caso del croata Robert Prosinecki en el Real Madrid a principios de los ‘90 fue de los primeros que saltó a los medios. Más recientemente, al medio centro francés Peter Luccin, entonces en el Atlético de Madrid, le encontraron una caries más escondida de lo normal que vino a explicar una extraña serie de recaídas en lesiones musculares. Una vez subsanada, se terminaron las convalecencias.
Aunque es difícil de entender la relación de primeras, la explicación es sencilla. Una caries es una infección. De hecho es una de las más comunes en el ser humano. El cuerpo que tiene una infección ve reducida la calidad de su sangre, y en consecuencia los músculos no disponen de las mejores condiciones para nutrirse y trabajar en condiciones. En la musculatura de un deportista de elite este problema se multiplica, aumentando las posibilidades de lesión.