02/06/2026
Mira las manos.
Cruzadas. Quietas. Sin tensión.
Hay pacientes que llegan agarrándose al sillón. Y hay un momento, a veces a los diez minutos, a veces a la tercera cita, en que las manos se sueltan.
No lo pedimos. Pasa solo, cuando el cuerpo entiende que aquí no va a pasar nada que no se haya explicado antes.
Si te has reconocido en este post, no estás solo. Es más común de lo que parece.