14/04/2022
13 ABRIL DE 1986 FALLECE FLORENCIA BRAVO MALO, LA PRIMERA MUJER QUE ESTUDIÓ EN EL COLEGIO BENIGNO MALO, Y LA PRIMERA ODONTÓLOGA ECUATORIANA.-
Nació en Cuenca, el 26 de febrero de 1.893, hija de del prestigioso intelectual Dr. Pío Bravo Torres, abogado, hacendado de Molleturo y Naranjal; y de Victoria Malo Merchán quienes procrearon 12 hijos.
Estudió la primaria y buena parte de la secundaria, en el Colegio de los Sagrados Corazones, logrando adquirir una muy amplia cultura humanística, que le hacía brillar en sociedad.
Inconforme con el entorno que se vivía en la época socialmente, entró a estudiar en el Colegio de varones "Benigno Malo", siendo la primera mujer en el citado plantel. Sus padres la apoyaban en todo pero quedó desacreditada, dada la mentalidad en el medio social de ese tiempo.
En 1911 conoció a Julio Wickenhauser Frankz; alemán de 34 años de edad, recién había llegado a Cuenca para instalar la primera sala de cine, e inaugura con la película muda "Los Amantes de Terruel". Un año después contrajo matrimonio.
En 1912 nació su hijo Julio y en 1913 viajaron a Guayaquil donde su esposo dirigió la construcción del cine Colón, poco tiempo después se divorciarían.
En 1915 Ecuador vivía una grave crisis económica y teniendo que mantener a su hijo; Florencia pasa algunos años sobreviviendo, hasta que decide estudiar en la Universidad de Guayaquil una carrera que le permitiera subsistir con decencia y escogió para dentista. Su presencia en la universidad se lo consideró un hecho insólito, pues no era costumbre que las mujeres estudien.
En 1924, luego de cuatro años de brillantes estudios se graduó con la máxima nota y honores. La tesis doctoral tituló "Hemorragias Dentales Postoperatorias" y fue recomendada su publicación.
Instaló su consultorio, logrando éxito y mucha clientela, sobre todo femenina. Era una personalidad conocida, muy admirada que solía concurrir a las reuniones culturales, era amiga de literatos, poetas e intelectuales.
Es importante mencionar y destacar a una mujer precursora en la profesión de la Odontología. Ese 1924 se proclama en la ciudad a la doctora Florencia Bravo Malo, quien manifiesta que el principal motivo de haberse preparado y estudiado una profesión académica fue para liberar su existencia, ya que en esos tiempos, las mujeres vivían en opresión, demasiado machismo, límite de oportunidades para poder estudiar, votar, vivir como mujeres independientes y libres. La cuencana Florencia Malo Bravo es entonces, la primera odontóloga mujer en el país.
Para 1932 contrajo segundas nupcias con el periodista y activista político de izquierda español Francisco Ferrandis Albors.
En 1933, se convierte en activista en la campaña presidencial de su amigo personal José María Velasco Ibarra. Por esos días su esposo Ferrandis viene a Guayaquil queriendo recuperar su matrimonio, pero no estaba de acuerdo con las actividades de la Dra., Florencia, y el divorcio vino años después, conservándose la amistad.
1939 fue designada Dentista de los Hogares de Menores. En 1943 ayuda a sus dos ex esposos que pasaban difíciles momentos. Wickenhauser había sido puesto en la Lista Negra ecuatoriana en l942 y como no podía trabajar vivía pobremente en Guayaquil, por lo que puso en prenda sus propiedades consistentes en un extenso solar en el Boulevard al lado de la Zona Militar y los edificios de los teatros Colón y Victoria. Este solar lo había cedido por escrituras públicas a ciertos amigos, con el ofrecimiento formal de sus partes, de devolvérselos. Actua Florencia decidiendo defender los intereses económicos de su hijo y para pleitear a tiempo completo contrató abogados, presentó demandas y armó un grave escándalo, pues algunos de los involucrados eran personas conocidas en sociedad guayaquileña. Por su forma de ser y su carácter, para recuperar su patrimonio repartió hojas volantes en el Congreso. En 1954 obtuvo la restitución de los bienes, pero los afectados interpusieron nuevos recursos y como el asunto amenazaba prolongarse aún más, visitó al Ministro de Gobierno, Dr. Camilo Ponce Enríquez, consiguió el auxilio de la fuerza pública y finalmente pudo recuperar la posesión material tras ocho años de permanente lucha.
En 1944, tras la gloriosa revolución del 28 de Mayo, Florencia viajó con su hijo a Quito y pidió al Presidente Velasco que solicitara al duro dictador español Francisco Franco, la inmediata libertad de su exesposo Ferrandis, que en 1946 fue amnistiado.
Sus años de vida los complementó entre su profesión, la cultura, y sus luchas por la verdad y la justicia. En Guayaquil muchas personas mayores la recuerdan. En Cuenca poco se sabe de este ejemplo de mujer.
En los años 70 aún se movía en el ambiente cultural guayaquileño. Con su amiga Judith Suárez concurría a recitales y amistaba con los poetas jóvenes, a quien aconsejaba maternalmente.
Pasó los últimos años en un departamento ubicado en los altos del Cine Victoria, en compañía de dos empleadas de su confianza que la ayudaban.
En 1983 editó "Cantos de Amor y Esperanza" con doce poemas sencillos de corte romántico. Falleció de vejez, en Guayaquil, el día l3 de Abril de l986, tras cumplir 93 años de edad.
En Quito una calle recuerda su nombre; en Cuenca no hay ninguna referencia. Es otro de los personajes que merecen por lo menos, que una calle lleve su nombre.
Investigación: Kleber Pinos Abad.