11/04/2026
Samuel hijo mío,
Hoy escribo estas palabras con el corazón lleno de amor, de esperanza y de una fe que no se apaga. Hoy que cumples un año y ocho meses. Aunque la distancia ha sido dura y el tiempo y personas han querido separarnos, hay algo que jamás ha cambiado: el amor inmenso que siento por ti. Cada día pienso en ti, en tu sonrisa, en tu mirada, y en todo lo que eres y llegarás a ser.
Quiero que sepas que pronto nos volveremos a ver. Lo creo con todo mi corazón, porque Dios es justo y fiel, y Él siempre obra a favor de quienes aman con verdad. Confío en que Él está ordenando cada paso, abriendo caminos donde parecía no haberlos, y preparando ese momento tan esperado en el que podré abrazarte de nuevo.
Hijo, en tu mirada se refleja la bondad, la nobleza y ese corazón tan hermoso que llevas dentro. Veo en ti lo mejor de mí, pero aún más, veo la mano de Dios formando en ti a un hombre fuerte, valiente y lleno de propósito. Estoy seguro de que serás un hombre conforme al corazón de Dios, guiado por Su sabiduría y sostenido por Su amor.
Tus pasos estarán seguros, porque no caminarás solo. Dios irá delante de ti, cuidando cada decisión, levantándote cuando lo necesites y guiándote por caminos de bien. Nunca dudes de quién eres ni de lo que vales, porque fuiste creado con un propósito grande y eterno.
Aunque hoy no pueda estar a tu lado como quisiera, quiero que sientas mi presencia en cada palabra, en cada recuerdo y en cada oración que hago por ti. Te amo con un amor profundo, sincero y eterno. Eres y siempre serás una parte de mi corazón.
Espérame con la misma fe con la que yo te espero, porque ese día llegará… y será uno de los más hermosos de nuestras vidas.
Con todo mi amor,
Tu papá.