14/07/2026
Nuestras piezas dentarias siguen siendo prácticamente las mismas. Lo que sí cambió fue la forma en que crecemos y desarrollamos nuestros maxilares.
Hoy vemos con mayor frecuencia:
- Alimentación más blanda y ultraprocesada.
- Menor masticación desde los primeros años de vida.
- Uso cada vez más prolongado de chupete y mamadera.
- Mayor prevalencia de respiración bucal.
Todo esto disminuye el estímulo necesario para el crecimiento adecuado de los huesos de la cara. Porque el desarrollo facial no depende únicamente de la genética: también depende de la función.
Cuando un niño/a mastica poco, mastica siempre del mismo lado o respira por la boca, los maxilares pueden no desarrollarse correctamente. Y si el hueso no crece lo suficiente, los dientes no tienen el espacio necesario para ubicarse.
Por eso cada vez vemos más casos de apiñamiento, mordidas alteradas, asimetrías faciales y otros problemas del desarrollo.
El Odontopediatra no sólo revisa si hay caries. También evalúa cómo mastica, cómo respira, la posición de la lengua y si el crecimiento de los maxilares se está desarrollando de forma adecuada.
✨ Detectar estas alteraciones a tiempo permite prevenirlas o interceptarlas cuando aún estamos a tiempo de guiar el crecimiento. Por eso la primera consulta y los controles periódicos son una parte fundamental de la salud de los más pequeños.