04/08/2026
La ATM (articulación temporomandibular) no es diferente al resto de las articulaciones del cuerpo. También puede lesionarse, inflamarse, desgastarse o enfermarse.
La diferencia es que la usamos todo el tiempo: para hablar, comer, bostezar, tragar e incluso al apretar los dientes. Por eso, cuando aparece una alteración, suele impactar en actividades tan cotidianas que muchas personas terminan acostumbrándose al dolor.
¿Y cuáles pueden ser las causas?
🔹 Traumáticas: un golpe, un accidente o un movimiento brusco pueden lesionar la articulación.
🔹 Autoinmunes: enfermedades como la artritis reumatoidea pueden afectar la ATM de la misma manera que comprometen otras articulaciones.
🔹 Infecciosas: algunas infecciones pueden alcanzar la articulación y desencadenar inflamación y dolor.
🔹 Metabólicas: patologías como la gota u otras alteraciones metabólicas también pueden comprometer la salud articular.
🔹 Hormonales: las patologías de ATM son más frecuentes en mujeres. Los cambios hormonales parecen influir tanto en la aparición como en la evolución de algunos trastornos.
🔹 Oclusales: una mordida inestable o un contacto dentario inadecuado puede modificar la forma en que trabaja la articulación y la musculatura.
🔹 Posturales: la mandíbula forma parte de un sistema que incluye la cabeza, el cuello y la columna cervical. Cuando ese equilibrio se altera, la ATM también puede verse afectada.
Lo importante es entender que el dolor es un síntoma, no un diagnóstico. Detrás de un mismo dolor pueden existir causas completamente distintas y, por eso, el tratamiento también debe ser diferente.
Si hace tiempo convivís con dolor, ruidos al mover la mandíbula o dificultad para abrir la boca, no te quedes con la duda sobre el origen de esos síntomas. Agendá tu consulta desde el enlace de mi perfil.