02/09/2026
Hay gente que cada vez que ríe, sube la mano a la boca.
No es un tic. No es costumbre.
Es algo que se aprendió un día, y desde entonces no para.
El día que alguien hizo un comentario.
El día que se vio en una foto y no le gustó lo que vio.
Y desde ahí: sonrisa con labios cerrados en las fotos, poquito en las reuniones, cámara arriba en las videollamadas.
Lo que más duele no es el diente. Es lo que se va perdiendo por esconderlo.
Nuestro trabajo no es solo arreglar dientes. Es lograr que esa mano, algún día, ya no tenga que subir.
¿Conoces a alguien así? Comparte este video. Puede ser el empujón que necesitaba.