01/04/2026
Las muelas del juicio, o terceros molares, muchas veces no tienen suficiente espacio para salir correctamente. Cuando esto ocurre, pueden quedar atrapadas dentro del hueso o erupcionar en una posición inclinada.
Uno de los problemas más frecuentes es cuando la muela del juicio crece empujando directamente contra el segundo molar, conocido como el “siete”. Esta presión constante puede provocar varios daños importantes.
Entre las complicaciones más comunes se encuentran:
• desgaste o fractura del segundo molar
• acumulación de bacterias entre ambos dientes
• caries profundas difíciles de detectar
• inflamación de la encía
• reabsorción de la raíz del diente vecino
• dolor al masticar
El espacio entre estos dientes suele ser muy difícil de limpiar, lo que permite que bacterias y restos de comida se acumulen con facilidad. Con el tiempo, esto puede provocar infecciones o daño estructural en el segundo molar, que es un diente muy importante para la masticación.
Por esta razón, cuando una muela del juicio está mal posicionada o impactada, el odontólogo puede recomendar su extracción preventiva para evitar que termine dañando el diente que está delante.
Muchas personas no sienten síntomas al inicio, por lo que las radiografías dentales son clave para detectar este problema a tiempo.
Identificar estas situaciones temprano puede evitar la pérdida de un diente sano y prevenir tratamientos más complejos en el futuro.