26/09/2026
Hay una señal que muchos padres pueden ver en casa y que merece atención:
tu hijo cierra la boca y la mandíbula se desplaza hacia un lado.
Puede tratarse de una mordida cruzada. Y durante el crecimiento, el momento en el que la detectamos puede ser importante.
No todas las mordidas cruzadas tienen el mismo origen. Algunas dependen principalmente de los dientes; otras, del desarrollo de los maxilares. Por eso, ver los dientes no es suficiente: hay que entender qué está provocando esa mordida.
En este carrusel te mostramos algunas señales que pueden ayudarte a observarla.
Guárdalo para revisarlo con calma y, si reconoces alguna de ellas en tu hijo, podemos valorar su desarrollo y explicarte qué está ocurriendo.
Detectar a tiempo no significa tratar antes de tiempo. Significa poder decidir mejor cuándo actuar.